ESTADOS UNIDOS: UN FONDO BUITRE DESISTE DE INHIBIR BIENES DIPLOMÁTICOS
Ayer, en los tribunales de Nueva York, se produjo una noticia que causó cierta euforia en el Gobierno. Allí, el fondo buitre NML, que tiene un reclamo judicial de 172 millones en contra de la Argentina, se comprometió ante un enfurecido juez, Thomas Griesa, a retirar los pedidos de inhibiciones sobre las residencias del embajador argentino en Washington y del embajador ante la OEA.
Fuentes judiciales confiaron a Clarín que también se levantará “más pronto que tarde” la medida cautelar sobre la misión argentina ante la OEA, así como de todas las propiedades de uso diplomático y militar, claramente comprendidas en el Acta de Inmunidad Soberana Extranjera, una ley norteamericana que protege los bienes de embajadas y consulados. Sin embargo, los abogados de la Argentina se comprometieron ante Griesa a reconocer que hay un “litigio legítimo” sobre un edificio de la agregaduría naval, ubicado en el número 630 de la Avenida Indiana y una playa de estacionamiento. El inmueble en cuestión alberga una sede del Banco Riggs.
A principios de mes, NML había provocado un gran golpe de efecto en la opinión pública, cuando logró convencer a cortes del estado de Maryland y de la ciudad de Washington que trabara inhibiciones sobre 19 propiedades registradas por la República Argentina. Aunque esas acciones tuvieron un enorme impacto en los medios, el juez Griesa sólo pareció enterarse ayer de que se habían producido. Y cuando lo hizo, reaccionó con indiscutible furia, según puede constatarse en la transcripción de la audiencia, que obtuvo Clarín.
“Lo que han hecho, desde mi punto de vista, es crear una disputa innecesaria”, le dijo el magistrado, al abogado Robert Cohen, representante legal de NML. “Creo que deben retirarla. No creo que tenga que haber una disputa judicial al respecto, y que deben retirarla”, insistió.
“Si no lo hacen, me comunicaré con las Cortes (ante las cuales NML presentó los pedidos de inhibiciones), y les voy a mandar la transcripción de esta audiencia tan pronto como sea posible”, añadió el magistrado.
Es infrecuente que Griesa pierda la paciencia de esta manera, y los abogados de NML se deben haber preocupado: ellos aún no tienen sentencia firme sobre su reclamo. Lo que pareció sacarlo de quicio fue el hecho de que NML se haya largado a pedir inhibiciones sobre cuanta propiedad estaba registrada bajo el nombre de la República Argentina, sin saber siquiera qué uso tenían: diplomático o comercial.
En un momento, el abogado Cohen trató de justificarse ante el juez, diciendo que si ellos no hubieran pedido ciegamente inhibiciones, el Gobierno hubiese transferido esa propiedad para resguardarla. Entonces, Griesa le respondió sin diplomacia: “No estoy de acuerdo”, le dijo.
Y agregó: “Ciertamente, algunas averiguaciones, rudimentarias averiguaciones, hubieran determinado si se trataba de la casa del embajador o no. Si uno va por Massachusetts Avenue, creo que uno se puede dar cuenta si la embajada británica se usa como embajada británica”,
La furibunda reacción de Griesa no debe haber causado sorpresa en medios judiciales. De hecho, Kenneth Dart, el dueño del fondo buitre que tiene un juicio ganado contra el país por 725 millones de dólares, se quedó totalmente al margen de la ola de inhibiciones que llevó a cabo NML. Ayer, abogados que fre cuentan la corte de Nueva York le dijeron a Clarín que ellos creen que tampoco prosperará el pedido de inhibición sobre 11,5 millones de dólares depositados en dos cuentas del Correo Argentino, trabado por el abogado argentino Guillermo Gleizer.
De hecho, el juez convocó para el 5 de marzo a una audiencia pública para tratar éste y otros temas. Allí, invitó al síndico de la quiebra de la empresa postal, un hecho que fue interpretado como que el magistrado entiende que la compañía ya no es del Estado. Además, le dio plazo hasta el 3 de marzo para que los abogados de la Argentina den su posición sobre este caso.
NML accedió a bajarse de las inhibiciones, luego de un pequeño receso en la audiencia, y de hablar con el abogado de la Argentina, Jonathan Blackman. “Ellos no son buitres”, se justificó Cohen, sobre su misterioso cliente. “Son inversores que creyeron en la Argentina”.
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