ESTADOS UNIDOS: UNA MUJER SE ENTREGÓ 12 AÑOS DESPUÉS DE UN ROBO MILLONARIO
La mujer conducía un camión blindado para una compañía de seguridad. En octubre de 1993, mientras esperaba la recaudación de un casino en Las Vegas y, ante la mirada sorpresiva de los dos guardias que la acompañaban, escapó con el blindado y los 2.5 millones de dólares que había en su interior.
Las autoridades nunca lograron atraparla, pero el caso dio un giro sorpresivo ya que ella misma reapareció y finalmente se rindió. En una entrevista brindada antes de su entrega, Heather Tallchief, de 33 años, relató que había pasado gran parte del tiempo posterior a la fuga en Europa, sin acceso al dinero robado y trabajando como empleada doméstica.
El abogado y la mujer hasta entonces prófuga, se reunieron antes de la rendición; y el diario The New York Times tuvo acceso a la entrevista con el compromiso de no publicar la historia hasta que Tallchief se entregara.
“Ms. Tallchief” dijo que no fue ella quien planeó el crimen, e implicó a un cómplice que le habría, según ella, “lavado el cerebro”: un hombre veinte años mayor de apellido Solis, a quien conoció en un club nocturno y que actualmente está detenido.
La prófuga, según su testimonio, siguió todas las instrucciones de Solis “casi como un robot”.
Después de robarse el camión, lo condujo hasta un depósito, pero dice no saber qué pasó finalmente con el dinero. Junto a su cómplice, metieron los billetes en cajas y Solis lo escondió. Ella nunca más volvió a tocarlo.
“Probablemente le pregunté qué había ocurrido con el dinero –comentó Tallchief-, pero no recuerdo que me haya dado una respuesta. Siempre decía: ‘No te preocupes. Estoy cuidándolo. El dinero está a salvo. Tengo todo bajo control’.”
Luego tomó un vuelo disfrazada de anciana en una silla de ruedas con destino a Europa. Se escapó a Amsterdam, Holanda, donde trabajo como empleada doméstica y mucama en un hotel.
Hoy detenida, Tallchief enfrenta cargos por robo, fraude, conspiración y falso testimonio para poder obtener un nuevo pasaporte. Uno de sus abogados, Robert Axelrod, ya planea venderle la historia a Hollywood para devolver la millonaria suma robada.
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