ESTADOS UNIDOS Y COLOMBIA ULTIMAN DETALLES PARA EL LIBRE COMERCIO
Los EE.UU. y Colombia dejaron casi listo el capítulo de la propiedad intelectual de un futuro Tratado de Libre Comercio (TLC), con lo que el gran obstáculo que les resta es la supresión de los aranceles a los productos agropecuarios.
Fuentes negociadoras colombianas calificaron de meramente técnicos los detalles que quedan por definir sobre las normas comunes de protección a la propiedad intelectual, uno de los dos huesos duros de roer de la negociación, junto a los productos del campo.
Aún así, el cierre definitivo del capítulo no se producirá hoy, como había deseado inicialmente Colombia, sino previsiblemente el lunes, para dar tiempo a consultas a los negociadores de los EE.UU.
Los representantes estadounidenses “piensan que hay un giro positivo en el sentido de que vamos a poder llegar a un acuerdo final en esta materia el día lunes”, dijo el negociador jefe de Colombia, Hernando José Gómez.
El funcionario dijo estar satisfecho sobre el capítulo, pues “todas las flexibilidades que contiene la OMC (Organización Mundial de Comercio) quedan plenamente salvaguardadas”.
Tanto Colombia como Perú, que cerró su propio TLC con los EE.UU. en diciembre, han accedido a proteger durante cinco años los datos de prueba de un fármaco, lo que impide la venta durante ese período de medicamentos genéricos, que son mucho más baratos.
Esta exigencia va más allá de lo previsto por la OMC, que dice que los gobiernos deben proteger los datos contra su uso comercial “desleal”, pero no especifica un período de resguardo exclusivo.
Bogotá no ha cedido, en cambio, a la petición de los EE.UU. de que proteja durante veinte años los segundos usos, es decir, los beneficios colaterales de medicinas ya descubiertas.
A pesar de los avances, el capítulo de propiedad intelectual aún tiene algunos flecos sueltos.
Colombia desea que el pacto permita al Gobierno dar subsidios y proteger su producción cultural en futuras tecnologías, de la misma forma que ahora fomenta el cine o la televisión nacionales.
También quiere que se plasmen por escrito en forma de anexos, notas de negociadores o por intercambio de cartas las definiciones de los términos usados en el tratado, para que no haya disputas futuras.
En esos textos adicionales quedará previsiblemente plasmada la importancia de proteger la biodiversidad, un punto en el que han incidido los países andinos, que pretenden evitar que se patenten en los EE.UU. plantas medicinales y conocimientos tradicionales, sin ningún beneficio para las comunidades indígenas que los usan.
A pesar del progreso en propiedad intelectual, los negociadores colombianos no han echado las campanas al vuelo, pues queda por definir la apertura del sector agropecuario.
Colombia teme el impacto para sus productores de la entrada de alimentos baratos de los EE.UU., especialmente maíz, pollo y arroz. La situación contraria se produce en azúcar, el producto más protegido en los EE.UU. y del que Bogotá quiere exportar más.
También para la semana que viene queda el capítulo textil, donde la manzana de la discordia son las reglas de origen. Colombia quiere que sus maquilas puedan comprar productos como el nailon en países que tienen TLC con Washington, como México y Chile, y que la confección final en que se usan entre sin pagar aranceles en los EE.UU., un proceso denominado “acumulación”.
La industria textil estadounidense, por su parte, se opone a esta posibilidad e insiste en obligar a los colombianos a comprar la materia prima en los EE.UU., que la vende más cara.
En este punto, Colombia deberá superar el precedente del TLC alcanzado entre Perú y los EE.UU., que no contempla la acumulación. Otros temas pendientes del TLC son las normas sanitarias y fitosanitarias, cuya mesa de negociación se abrió hoy, así como el capítulo de los reglamentos que rigen la inversión extranjera.
No obstante, como ha sucedido en otros convenios comerciales de los EE.UU. con países latinoamericanos, la clave del pacto está en lo que pase en el renglón agropecuario.
Un acuerdo en este sector cerraría el pacto la semana que viene.
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