ESTAFÓ, MATÓ Y VOLVIÓ A DELINQUIR
Es la tercera vez que un tribunal provincial condena a prisión a Juan Carlos Masciaro, un abogado rosarino que fue encerrado por estafa en 1975, y por un homicidio cometido en 1980. El año pasado lo sentenciaron a 1 año y 5 meses de cárcel de cumplimiento efectivo, pero la causa está apelada y él, libre.
El juez de Sentencia N° 1 de Santa Fe, Luis Malfante, condenó a Masciaro por “uso de instrumento público falsificado” -infracción al artículo 292 del Código Penal- a 1 año y 5 meses de prisión de cumplimiento efectivo por tratarse de un reincidente.
Lo acusaron de fraguar la firma de la secretaria del Juzgado de Circuito N° 17, de Coronda, y el fiscal N° 5, José Luis Paz, pidió 2 años de prisión.
La causa ingresó al Juzgado de Sentencia en 2003. Fue condenado en noviembre de 2005. El expediente 181/03 está en la Sala IV de la Cámara de Apelación Penal, desde el 21 de abril, cuando pidió la apertura de la causa a prueba.
La firma que habría falsificado Masciaro es la de la actual subdirectora del Archivo General de Tribunales, Noemí Calvo, quien habría advertido la irregularidad cuando se desempeñaba como secretaria del juzgado corondino.
El pedido de reapertura a prueba fue denegado por el vocal de trámite de la Sala IV, el Dr. Daniel Amadío, y confirmado por la sala completa. Actualmente, el expediente está a fallo, por lo que pronto se conocerá la decisión del tribunal.
20 años de encierro
La primera vez que debió vérselas con la Justicia fue en 1975, cuando recién empezaba con su carrera de abogado. Estuvo preso hasta 1980 por estafas reiteradas, por una maniobra a través de la cual vendió a varias personas un campo en cercanías de Pergamino, provincia de Buenos Aires.
El 16 de diciembre de 1980, dos meses después de purgar esa condena, diluyó con ácido sulfúrico el cadáver del empresario textil Jorge Salomón Sauán, para cobrar un rescate millonario que nunca llegó a sus bolsillos. Volvió a la cárcel a poco de descubierto el crimen y estuvo encerrado en el penal de Coronda hasta 1994.
Fue condenado a reclusión perpetua por privación ilegítima de la libertad seguida de muerte, el 25 de diciembre de 1985. Por buena conducta obtuvo la libertad condicional en agosto de 1990. En una de las salidas, asaltó una farmacia a mano armada en Moreno y 3 de Febrero, Rosario, y lo volvieron a atrapar.
Quedó libre en 1994, beneficiado por el régimen de conmutación de penas. Sin embargo, en 1997 lo procesaron por amenazar a su hermana y a su ex mujer. Una vez más, fue beneficiado por el dictamen de la Cámara de Apelación.
“El abogado del pueblo”
En libertad, se instaló en Coronda, donde hasta el día de hoy es reconocido como “el abogado del pueblo”. Masciaro nunca volvió a recuperar su título, ni en Rosario, ni en Santa Fe, para ejercer en los estrados provinciales.
En febrero del año pasado, el Colegio de Abogados de Rosario le rechazó por última vez el pedido de habilitación de la matrícula. En esa oportunidad, fue porque Masciaro estaba radicado en Coronda y el trámite debía hacerlo en la jurisdicción de residencia.
En 1995 pidió por primera vez que le permitieran ejercer, porque había cumplido la condena. Dos años después, en agosto de 1997, hizo el mismo trámite en Santa Fe, pero tampoco tuvo suerte.
En febrero de 1998, desde el Colegio de Abogados de Rosario, alegaron que no cumplía con “exigencias legales y estatutarias”.
Novela
El homicidio cometido en Rosario, a fines de 1980, dio nacimiento al personaje de Mariano Márquez, protagonista de la novela policial “Un crimen argentino”, escrita por el periodista y editor de la revista Veintitrés, Reynaldo Sietecase. La novela publicada por Editorial Alfaguara en 2002 es, además de un relato policial, un registro de lo que fue la dictadura militar en Rosario, dado que la mayor parte del caso transcurre en esa época.
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