ESTALLAN VIOLENTAS PROTESTAS EN CHILE POR LA LLEGADA DE BUSH
Con 12 cuadras tapizadas de gente y graves incidentes recibieron ayer las calles de Santiago a los presidentes de EE.UU. y Rusia, George Bush y Vladimir Putin. Sus llegadas, con extremas medidas de seguridad, completaron la lista de 21 líderes que hoy y mañana se reúnen aquí para participar de la cumbre de APEC, el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico.
Hasta ayer fue el turno de ministros y ejecutivos top. Pero en estas 48 horas se le pondrá la frutilla al postre. Un postre que quisieron pisotear unos 30 mil manifestantes y sobre el cual se produjeron dos durísimos enfrentamientos entre manifestantes y carabineros.
Uno ocurrió cuando un grupo “anti-APEC” quiso entrar a la marcha por la Alameda Bernardo de O’Higgins —la histórica avenida que cruza Santiago— por una calle no autorizada. Ahí fueron las primeras corridas con carros hidrantes (“guanacos”) y gases lacrimógenos (“zorrillos”) y hubo más de 100 personas detenidas, entre ellas un ex dirigente del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, aquel que casi mata al ex dictador Augusto Pinochet y un equipo chileno de un canal privado de TV.
Luego hubo ligeros incidentes frente a un local de McDonalds y dos bancos. Pero al final, tras un festival en Parque Bustamante, a metros del río Mapocho que atraviesa la ciudad, una piedra hirió a un carabinero y el agua y los gases “abrazaron” a la gente. Ahí fue la segunda batalla, con corridas como hacía años no se veían en Santiago.
Un camarógrafo de la agencia Reuters aseguraba que en el agua había ácido, y hasta hubo rumores de un muerto que no se confirmaron. Abundaron corridas, gritos, la insoportable quemazón de los gases en las gargantas y las narices.
Para hoy, grupos radicales preparan nuevas protestas en los barrios y la Plaza de Armas, en el centro histórico de Santiago.
Todo había empezado en paz, a las 10 de la mañana, cuando se juntaron unas 10 mil personas desde Parque Almagro, a unas 6 cuadras del Palacio de La Moneda. Bajo un sol que clavaba el termómetro en 28ø estaba Rosa, saco y suéter de lana, 63 años, muchos vividos en protestas durante la dictadura pinochetista.
Tenía un molinete de colores “para marcar que aquí estamos todos juntos”, su carné de identidad bajo la pollera y una bolsa con limones. “Sé cómo es esto, esta marcha (del Foro Social chileno) está autorizada. Pero siempre reprimen”. Y, se sabe, no hay mejor receta casera para contrarrestar los efectos de los gases lacrimógenos que los limones.
La marcha reunió a más de 30 mil personas según Martín Pascual, del FS chileno. Estaban el senador Nelson Ávila, el ex dirigente del MIR Andrés Pascal Allende —sobrino del ex presidente Salvador Allende— y el sociólogo Tomás Moulián, que en 2005 será candidato presidencial de la izquierda extraparlamentaria.
Pero sobre todo había jóvenes, y su ingenio. Un cartel rezaba APEC pero como sigla de “Asociación de Patrones y Estados Culia’os (por Bush)”. Otro, algo más clásico, “USA nos USA”. La marcha fue autorizada con un recorrido estricto negociado con el gobierno, que decretó feriado.
Por eso cuando un grupo aparentemente vinculado al Partido Comunista quiso entrar por una calle no permitida se desató la primera batahola. Aunque la marcha condenó a APEC (el dirigente del FS Libio Pérez dijo a Clarín que “estos tratados refuerzan el tipo de globalización que pone al mercado como prioridad y dictadura”), se llevó todos los premios el presidente de EE.UU. y sus políticas. “Bush fascista, eres terrorista”, “Fuera yanquis de América latina”, se escuchaba.
También cantaban el “que se vayan todos”, estilo argentino 2001. Y un grupo musulmán sostenía una pancarta “Por los muertos iraquíes, palestinos y chechenos fuera Bush y Putin”. Cerca, una bandera pedía “Aguante Fallujah”.
Entre grupos de artistas andaba Víctor Hugo Robles, conocido activista gay que se paseaba con un “look” a los 70. “Me he proclamado el Che Guevara Gay” dijo a Clarín sosteniendo un marco de cuadro que le “encuadraba” su rostro con boina, anteojos finitos y labios rojos carmín.
Mientras, las coloridas columnas recorrieron varias cuadras hasta una emotiva entrada en la Alameda. Siempre fueron custodiados por carabineros, que cifró en 25 mil los asistentes. Desde terrazas estratégicas vigilaban francotiradores. Desde más arriba, por sobre los cerros Santa Lucía y San Cristóbal (detrás del cual, alejado, está el Espacio Ries co donde se reúnen los líderes), helicópteros A 37 y aviones radar Awacs custodiaban los cielos.
Al final y luego de 3 horas de lucha, el asfalto se convirtió en jabón por el agua lanzada desde los camiones y los pequeños grupos tiraban piedras y se dispersaban como podían. Santiago parecía sitiada, con casi 1 carabinero por cada delegado de APEC y calles patrulladas. Por allí seguro iba Rosa chupando un limón, para que el efecto de los gases no la hiciera toser y lagrimear tanto.
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