"ESTAR EN LAS CARPAS ES LO MISMO QUE VOLVER A LOS TECHOS CON EL AGUA A LOS TOBILLOS"
Llegar a los campamentos de evacuados instalados en barrio La Tablada y La Florida, es lo más parecido a un chiquero urbano, repleto de familias que día a día realizan esfuerzos denodados por sobrevivir a una trampa de barro, frío y humedad. Muchos hace casi tres meses que están en el lugar, la mayoría llegó producto del recambio de gente que ha logrado volver a sus hogares.
El panorama desde hace tiempo se ha complicado para los vecinos alojados en las carpas “pero el miedo a que el gobierno no siga entregando ayuda”, fue un silenciador invisible de los reclamos que intentaban realizar. Tampoco, faltó algún puntero o “coordinador” que controlara de cerca lo que los vecinos decían ante los micrófonos de los periodistas, para recalcar “la carita feliz que tiene Carlos; lo contenta que está Rosita de estar acá”, acompañados por gestos tan poco espontáneos como creíbles. Después, también llegaron las advertencias para “tener cuidado con lo que decimos al aire, porque acá la gente está contenta y no hay que llenarle la cabeza con cosas”. Luego, esos mismos punteros echaron groseramente a dos colegas de dos medios santafesinos cuando quisieron informar lo que ocurría en los campamentos, sin que el gobierno provincial ni municipal (responsable del mismo) dijera una palabra al respecto.
A ello, debió sumarse en los últimos días las malas condiciones climáticas existentes en la ciudad, que impidieron el escurrimiento y el secado de la cantidad de agua llovida, que comenzó a ingresar en las carpas, y sobretodo, a deteriorar la estructura no apta para permanecer tanto tiempo sometida al efecto de la humedad.
En el campamento ubicado sobre calle Salta, muchas familias comenzaron a quejarse del mal estado de la base de las tiendas, que se deterioró por el contacto con el agua, permitiendo su ingreso al interior, mojando mantas y frazadas. El barro también complica la vida diaria de los todavía evacuados: “los zapatos se ensucian y se vuelven inutilizables; no se puede entrar a las carpas sin hacer un chiquero; se moja la ropa y se siente mas el frío”, son algunas de las cosas que comienzan a enumerar los vecinos cuando ven alguien dispuestos a escucharlos.
las casas se están pudriendo abajo estamos prácticamente como al principio
Por todo eso, un grupo importante de personas se trasladó ayer hacia los galpones del puerto, para solicitar nuevas carpas, frazadas y ropas secas, para lo cual, la respuesta fue negativa: “esas cosas están en el GADA, acá sólo hay comida”, dijeron aunque los vecinos también corroboraron que había ropa y frazadas en el lugar.
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