ESTE AÑO LOS TURISTAS LLEGARON A ROSARIO UN DÍA ANTES DE LO PREVISTO
Ya no es novedad que Rosario sea un destino turístico elegido por viajeros nacionales y extranjeros cada fin de semana largo. Tampoco que la capacidad hotelera quede chica. Pero sí es todo un fenómeno poco habitual que eso suceda con tanta anticipación. “Esta Semana Santa la gente comenzó a llegar masivamente a la ciudad el miércoles (por anteayer) y a la noche ya prácticamente no había alojamiento en ningún hotel ni hostel, algo que suele darse a partir del jueves o el viernes”, le aseguró a La Capital la directora técnica del Ente Turístico Rosario (Etur), Adriana Giromini.
Tal fue la escasez de habitaciones para hospedarse que desde la entidad debieron derivar a los turistas a localidades como Arroyo Seco, Ricardone, San Lorenzo y Roldán. Y como eso no fue suficiente, el Etur echó mano al padrón de 80 casas y departamentos particulares registrados y dispuestos a ofrecer un lugar a los turistas que se quedaron sin una cama donde dormir.
Quien paseó ayer por el Monumento, el centro o la costa seguramente se topó con una postal repetida: la de turistas desplegando mapas de la ciudad o sacando fotos con sus cámaras o teléfonos celulares. ¿Sus orígenes? Disímiles. Desde otras provincias hicieron punta porteños, cordobeses y mendocinos. Pero también arribaron entrerrianos, santafesinos del norte y gente de la región. Y entre los extranjeros, mejicanos, peruanos y colombianos (seducidos por el partido que jugaron anoche Rosario Central y Atlético Nacional de Medellín por la Copa Libertadores 2006) hicieron punta. A ellos se sumaron europeos —españoles, franceses e ingleses— y australianos.
Tomado una cerveza en La Fluvial y buscando qué hacer, encontró este diario a Julián, Patricia e Israel, oriundos de Morelos, una localidad ubicada a una hora al sur del Distrito Federal (México). “Vinimos a Rosario atraídos por sus artes plásticas. Cuando conocí la obra de (Lucio) Fontana dije que algún día conocería Rosario. Iremos a los museos Castagnino y Macro, y ahora estamos paseando por el río y también aprovecharemos la noche”, remarcó Julián.
Ellos, como tantos otros jóvenes, optaron por un hostel ubicado en avenida Pellegrini. Desde antenoche, tras la inauguración de Rosarino 938 (Corrientes 938), hay siete hospedajes de este tipo en la ciudad, donde el alojamiento cuesta entre 15 y 20 pesos.
Pero están quienes prefieren más confort y se inclinan por hoteles de 4 estrellas (habitaciones dobles desde 100 a 200 pesos) o 3 estrellas (desde 75 a 115 pesos el cuarto para dos). Tal es el caso de las mujeres de la familia Mantel, de Capital Federal, que vinieron ya con una reserva en un hotel top del centro. A una de ellas la encontró La Capital fotografiando el frente del Palacio Fuentes, el tradicional edificio de Santa Fe y Sarmiento. “Esto es un lujo”, elogió la mujer.
La arquitectura de la ciudad es uno de los atractivos de la metrópolis, según dicen los turistas. Y a ellos, el Etur les ofrece visitar el Casco Histórico, el Paseo del Siglo, las residencias de bulevar Oroño y Fisherton. El río, el paseo por el barco Ciudad de Rosario, la movida nocturna de boliches y restaurantes, los parques Independencia y Alem, la tríada lúdica para chicos (Jardín de los Niños, Isla de los Inventos y Granja de la Infancia), el puente Rosario-Victoria, los museos y shoppings son otros atractivos por los que preguntan los que llegan a las ventanillas del Etur, ubicadas en avenida Belgrano y Buenos Aires y también en la Terminal de Omnibus Mariano Moreno (ver aparte).
“Algunos no se llegan acá y consultan directamente por la web (www.rosarioturismo.com). Hoy hubo gente que nos llamó desde el celular mientras venían viajando, habían consultado la página pero querían que les informáramos dónde quedaba lugar para dormir”, remarcó Giromini.
El matrimonio Roca, mendocinos que iban a la basílica de San Nicolás pero pensaron hospedarse en Rosario, no consiguió lugar. La misma mala suerte corrieron Paula, Betania y Julieta, tres amigas de 25 años, de Palermo. “Elegimos Rosario porque queda cerca de Buenos Aires y hemos leído mucho sobre la gran oferta de la ciudad. Pero está todo lleno y el poco hospedaje que queda es muy caro”, se lamentaron.
En rigor, los hoteles que primero se ocuparon fueron los de 1 estrella (las habitaciones dobles van desde los 35 a los 50 pesos) y los de 2 estrellas (desde los 60 a los 70 pesos).
No faltaron los amantes del económico camping, como Mario y Martín que llegaron ayer a las 6 desde Lanús, levantaron su carpa en Baigorria, y decidieron recorrer gasoleramente Rosario en colectivo. “Las rosarinas están buenísimas”, destacaron.
Pero también se ocuparon casas y departamentos particulares, y hasta hubo quienes trataron de hacer una changa yendo directamente a la puerta del Etur. “Tengo una casa en Cabildo y Ayacucho, zona sur, con parrillero y especial para una familia, por 80 pesos por día”, ofreció Liliana.
Y falta más. Porque a todos estos turistas se sumarán hoy los que vendrán por el turismo religioso. El atractivo mayor será el Vía Crucis del padre Ignacio, a las 20.30 en barrio Rucci. Hasta allí, como cada año, prometen llegar fieles de todo el país, y más de uno se quedará hasta el domingo. Bienvenidos.
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