ESTIMAN QUE EN EL PAÍS TRABAJA EL 22% DE LOS NIÑOS DE ENTRE 5 Y 14 AÑOS.
Además, el 70 por ciento de los chicos que abandona la escuela lo hacen por razones económicas y casi el 40 por ciento de los niños que trabajan abandonan definitivamente la escuela. De los adolescentes que trabajan el 58,2 por ciento no asiste a la escuela.
“El trabajo infantil es un problema que ha crecido exponencialmente en la Argentina”, sostuvo la organización internacional.
El trabajo infantil se estructura a partir de dos modalidades: la urbana y la rural.
En la primera, las prácticas laborales incluyen actividades como la mendicidad; la recolección de residuos en la vía pública (cirujeo); venta ambulante; reparto de estampitas en medios de transporte; el trabajo doméstico en hogares de terceros; la explotación sexual con fines comerciales, la pornografía y el turismo sexual; tráfico de drogas; servicios a automovilistas en la vía pública (limpia vidrios, abre puertas, malabaristas, etc.); lustrabotas; tallerismo. En tanto, los chicos que trabajan en el campo participan de la cosecha de productos agrarios, muchas veces en contacto con agroquímicos u otras sustancias peligrosas, y realizan tareas de cultivo, cuidado de animales o mantenimiento del hogar propio.
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