Esto también es política
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Llama por teléfono a los periodistas, los trata con afecto cercano aunque no lo conozca, generalmente hace bromas y propone un encuentro. El encuentro con los “operadores” generalmente se consuman en los bares de los hoteles. Nunca se sabrá por qué esa predilección. Antes eran en el Hostal o en el Río Grande. Hoy todos, casi todos, eligen Los Silos. El hotel del Casino de Santa Fe. Allí se alojan los hombres que vienen a conversar de política con actores locales. Y claro, los periodistas forman parte de esa categoría.
Se supone que por que están de paso. Y aprovechan cada minuto de su estadía en el lugar donde duermen. Los operadores van y vienen, y siempre prometen volver “la semana que viene”, plazo que casi nunca se cumple, incluso en algunas ocasiones, no se cumple nunca más.
El operador generalmente es un dirigente político pasado a retiro por otro partido, o por su imagen, o incluso –tal es el caso del hombre que inspiró esta columna– hombres exitosos en sus actividades privadas, pero que encuentran en la política la adrenalina que les falta en sus otras tareas.
“Estoy trabajando para Massa”, dice y desenrolla que el candidato a la Gobernación, al menos por ese sector, será Eduardo Buzzi, el veterano de guerras 125, todavía presidente de la Federación Agraria Argentina.
El operador menciona a otro operador que está entrando por la puerta principal del hotel, pregunta si el periodista lo conoce, y susurrando dice: “Viene porque está trabajando para Scioli. Estuvo ayer en Rosario hablando con María Eugenia Bielsa, y hoy está acá porque en un rato se juntan con Perotti, discúlpame un segundito”.
El operador se para entonces, interrumpe el café y va a su encuentro. Se abrazan, se hacen bromas, se dicen cosas al oído, se vuelven a reír a carcajadas. Es casi un acting. Se vuelven a abrazar y se prometen, entre ellos, “un café luego, o la semana que viene, porque vamos a estar seguido por acá”.
Afuera el cielo se va nublando. Y la gente transita con calor, lentamente. El operador habla del clima de Santa Fe, y dice que en el norte “está haciendo falta lluvia”. Lo dice con la convicción del experto. Y sigue: “Con Eduardo vamos a estar seguido por la ciudad, estaría bueno que nos juntemos a comer cuando vengamos en diciembre, te anotás?”.
El periodista dice que sí. Ambos agendan los teléfonos. Se dan la mano. El operador pregunta por la filiación futbolera del interlocutor. Y aprovecha para cerrar la charla con una nueva broma “estará contento entonces”, confundiendo la suerte de los equipos. El periodista sonríe. Con los años este tipo de experiencias se vuelven inevitables.
“Esto también es política”, se resigna, agradeciendo los datos nuevos que aprovechará rápidamente para publicar.
Cuando los loobies de los hoteles se pueblan de operadores, significa que las elecciones están cercanas.
En las últimas semanas, desfilan operadores por el Hotel Los Silos. Todos van o vienen en nombre o representación de tal o cual. Todos saben de encuestas y de preferencias en los departamentos provinciales, que nunca visitaron. Todos saben el resultado final de las elecciones. Todos saben de qué se trata.
En la calle, el periodista, fuma un cigarrillo mientras espera en una breve cola un remise y mira a la gente que va y viene incesante, ignorando lo que ocurre en esos lugares “donde se definen cosas”.
La política también es eso, repite el periodista. Sin embargo se angustia. En otros tiempos eran los partidos políticos los que resolvían las candidaturas, o al menos eso creía.
Se sube al remise, y el remisero se detiene en la figura del dirigente agrario que sale a la vereda del hotel para hablar por celular. “Ese es conocido” dice. “¿Cómo es que se llama?”. “Buzzi” responde el periodista. “¿Y qué hace acá?”. ”Quiere ser gobernador”, responde fastidiado el periodista. “¿Y este no es de Entre Ríos?, se anota en todas, jajaj”.
La burla final del remisero le pone punto final a la charla. Esto también es política. Y la mirada del chofer del auto amarillo, parece definir claramente la distancia entre ellos.
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