ESTRADA CONFIRMÓ QUE HUBO INFILTRADOS EN LA SESIÓN DE LA VIOLENCIA
El vicepresidente primero de la Legislatura, el macrista Santiago de Estrada, advirtió ayer sobre la presencia de infiltrados de la agrupación Quebracho en la sesión del jueves en la que se debatía el inicio del juicio político por mal desempeño al jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, con relación a la tragedia de Cromagnon.
“Había infiltrados que ya tenemos detectados. Había algunas caras que ya conocemos y eran dos de los que iniciaron los incidentes”, dijo a LA NACIÓN. “En la Legislatura, estamos habituados a que intenten alterar las sesiones y tenemos un elenco estable de caras que conocemos que están presentes en todos los incidentes que ocurren”, agregó el legislador. Respecto de la forma en que se infiltraron esas personas, Estrada dijo: “Será la Justicia la que determine cómo pudieron ingresar entre los familiares”.
El diputado reiteró que la decisión de que en el sesión de mañana sólo estén presentes diez familiares de las víctimas se debe a esto: “Después de lo que sucedió el jueves [cuando se registraron violentos incidentes durante el cuarto intermedio dispuesto tras seis horas de debate], parece muy difícil sesionar con un número importante de familiares y, por otro lado, tampoco queremos hacer una votación a puerta cerrada”.
Estrada precisó que ese tope numérico se debe a que los familiares están divididos en cinco grupos, por lo que presenciarían la sesión dos por cada una de esas representaciones.
Los legisladores porteños establecieron anteayer que la Legislatura tendrá un vallado a más de 50 metros, tal como ocurrió cuando se trató la reforma del Código Contravencional. Nuevamente los empleados tendrán asueto administrativo y se espera que la sesión, que debe comenzar a las 15.30, se extienda durante tres o cuatro horas, por lo menos.
Es que los legisladores que no tuvieron intervención durante la sesión del jueves contarán mañana con cinco minutos cada uno. Además, tal como se acordó para la sesión del jueves, cada firmante de dictamen tiene 15 minutos para expresarse; 10 minutos quienes no lo sean y otros cinco minutos para una segunda intervención.
“CLANDESTINA”
En tanto, José Iglesias, padre de una de las víctimas y querellante en la causa judicial por la tragedia, acusó a los legisladores de pretender sesionar de “manera clandestina y oscura”.
En medio de las advertencias de los familiares de hacer presentaciones judiciales para que se anule esa restricción y con la decisión de pasar la noche de hoy en los alrededores de la Legislatura, Pablo Blanco, padre de Lautaro, otra víctima de Cromagnon, coincidió con Iglesias. El número acordado por los bloques del Poder Legislativo local “no es representativo porque puede haber 250 padres con intención de concurrir”, advirtió y, en declaraciones radiofónicas, se preguntó: “Si estando nosotros dentro de la Legislatura pasaron determinadas cosas, ¿qué va a suceder sin la presencia de los familiares?”.
Blanco pidió públicamente al presidente Kirchner que desde el gobierno dejaran tranquilo a Juan “Chango” Farías Gómez, uno de los legisladores kirchneristas que el jueves pasado faltó a la Legislatura por haber sufrido, según argumentó después, una descompostura.
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