ESTUDIA EL GOBIERNO PAGAR TODA LA DEUDA CON EL FMI
El Gobierno estudia pedirles a las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) que acepten un plan para cancelar la totalidad de la deuda que la Argentina mantiene con ese organismo, que llega a 15.067 millones de dólares, reveló ayer a LA NACION una alta fuente oficial.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dedicará buena parte del viaje que emprenderá mañana a España, junto con Cristina Fernández de Kirchner, para sondear esta iniciativa ante el principal asesor económico del gobierno de ese país, Miguel Sebastián Gascón, y consultarlo sobre la posibilidad de que el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, intervenga en favor de esa gestión ante el titular del FMI, el también español Rodrigo de Rato.
“Queremos terminar con la cultura del endeudamiento instalada en la década del 90 para comenzar una nueva que sea la de la cancelación de nuestras deudas (con el organismo)”, sostuvo la fuente. La solicitud formal de cancelar su deuda con el FMI mediante un plan de pagos distinto del actual, presumiblemente más “amigable”, se haría efectiva cuando la Argentina reanude las negociaciones con el organismo, esto es, cuando cierre el canje de la deuda con los acreedores privados, previsto para el 25 de febrero próximo.
La intención de dejar de lado la tutela del Fondo y evitar sus exigencias es uno de los más fervientes anhelos del presidente Néstor Kirchner, especialmente desde que quedó en evidencia que su Gobierno no cumpliría con las reformas demandadas por el organismo –que había accedido a realizar en 2003, en el último acuerdo por tres años, ahora suspendido–, como una nueva ley de coparticipación federal.
“Buscamos desendeudarnos para desintervenirnos”, graficó la fuente en relación con la injerencia del Fondo.
Esa idea fue progresivamente dejando su lugar entre los sueños para transformarse en una posibilidad a ser examinada cuando Kirchner se convenció de que la llegada de Rato a la titularidad del FMI, en reemplazo del alemán Horst Köhler (con quien logró establecer una buena relación), había fortalecido las posturas más intransigentes del denominado staff de ese organismo, cuya máxima exponente es la subdirectora Anne Krueger. La deuda total de la Argentina con el FMI asciende a 15.067 millones de dólares, con vencimientos escalonados entre el viernes próximo y el 24 de diciembre de 2008. “Si quieren pagar por adelantado bienvenido”, dijo una fuente familiarizada con el caso argentino, “pero ésa es una decisión unilateral del país”, recordó.
En 2005, el Gobierno enfrentará vencimientos con el FMI por 5624 millones de dólares. De ese monto deberá cancelar 3748 millones, ya que no hay posibilidades de postergarlos o reprogramarlos. En 2006, hay un equilibrio entre obligaciones inexcusables y las que sí podrían moverse. Los vencimientos ineludibles llegan a 2442 millones, mientras que los que podrían correrse suman 2366 millones. En 2007, la Argentina estará obligada a pagar 4626 millones y podrá pedir corrimientos de 3649 millones.
El Gobierno entiende que desplazando al FMI de una mesa de negociaciones periódicas (el actual acuerdo obliga a revisiones trimestrales que deben recibir aprobación del directorio, donde los países del G-7 suelen hacer valer sus posturas) ganará espacio para renegociar tarifas y condiciones de servicio con las empresas privatizadas; dejará absolutamente definidas las reglas de juego con los bonistas (que no podrían aspirar a acceder a mayores fondos a la hora de reestructurar ese pasivo) y tendrá un mayor grado de libertad para el diseño y la ejecución de su política económica basada en un dólar alto y superávit fiscal.
El plan para “vivir sin el FMI” ya recibió aportes de técnicos de Economía y del Banco Central (BCRA), que recibieron una instrucción del jefe de Gabinete. LA NACION pudo establecer que en el BCRA se trabajó, aunque en un plan restringido, sobre cómo afrontar el frondoso calendario de pagos durante 2005. El trabajo concluye que la Argentina está en condiciones de honrar todos los pagos no prorrogables previstos, sumando la actuales fuentes de financiamiento. Pero el supuesto final sobre el que se realizaron esos números es el tránsito (aunque largo) hacia un nuevo acuerdo con el FMI.
En Economía, donde hace menos de una semana se había considerado “no conveniente” una medida de este tipo, LA NACION pudo establecer que algunos funcionarios tienen a cargo trabajos de simulación al respecto. Fuentes de esa cartera prefirieron recordar que la Argentina viene cumpliendo con su cronograma de pagos, lo que le ha permitido reducir la deuda con el FMI y el resto de los organismos. “Ha hecho pagos netos por US$ 9000, dos tercios de los cuales corresponden a cancelación de capital”, dijeron.
Este contenido no está abierto a comentarios

