ESTUDIANTES LE DIO OTRO GOLPE A RACING
No te mueras sin decirme adónde vas. Más que el título de una película, ésta y no otra podría ser la descripción exacta después de observar el justo triunfo de Estudiantes en cancha de Racing, que lo deja ahí a sólo dos pasitos de la punta. La sensación, después de 90 minutos donde escasearon la imaginación y la pelota bien jugada y sobraron otros condimentos (la lucha, la fricción, el apuro, los pelotazos, los centros improductivos) es que uno sabe adónde va y el otro parece cada vez con el rumbo más extraviado. Estudiantes tiene identidad, Racing no. Esa es la primera certeza.
El fervor del entorno por la visita ilustre de Mostaza Merlo al Cilindro se devoró todo, inclusive el primer tiempo. A la gente de Racing parecía importarle más el eterno agradecimiento hacia el técnico que lo sacó campeón después de 35 años que la errática marcha de su equipo. Porque, otra vez, como el último sábado ante Gimnasia, en esa porción inicial Racing mostró escasos argumentos para quebrar el cero. Después de un arranque del Apertura en el que los resultados acompañaban y el fútbol escaseaba, el esquema de Racing cambió en los últimos tres compromisos (y derrotas) con el ingreso como enganche de Carlos Marinelli. Pero la solución quedó lejos de dar frutos. El ex Boca todavía no entró en sintonía con sus compañeros, no basta con alguna pisadita o un pase profundo cada 20 minutos para desequilibrar. Anoche, ni Lisandro López, —la esperanza latente de gol—, ni Juan Manuel Torres, con su habitual despliegue y su criterio con la pelota, aparecieron para clarificar. Y Mirosevic y Barrado alternaron buenas intenciones con malas resoluciones. En el segundo tiempo, las carencias se acentuaron. El centro frontal cansó de tan repetido. Ortiz y Cáceres cabecearon siempre, deben haber terminado con chichones… Segunda certeza: Racing no encuentra los caminos para recuperarse después de la derrota impensada contra River. Cualquier semejanza con el torneo anterior, no es una casualidad…
Enfrente tuvo un Estudiantes a imagen y semejanza de su entrenador. Un equipo duro, áspero, ordenado, cauteloso. Siempre dispuesto a aprovechar algún descuido rival para desnivelar y después aguantar. Sorprendió ayer Mostaza con el ingreso de Leandro Benítez que, se presumía, podía darle otro vuelo futbolístico. Benítez aportó ráfagas y entonces las limitaciones quedaron al desnudo. Tercera certeza: A Estudiantes le interesa sumar y para eso está armado.
El partido parecía hecho con un molde en el que dominaba un 0 a 0 gigantesco. A la falta de profundidad de los de Fillol —la situación más clara fue un remate de Mirosevic, por encima del travesaño— se le sumó el conformismo visitante. Un remate de 30 metros de Aquino chocó con el travesaño, a los 2 de la segunda mitad. Dos tiros de esquina cruzaron con peligro el área de Lucchetti. Estudiantes, con poco, se animaba más. Hasta que surgió Pavone, con una jugada de otro partido. Ese centro se clavó en el segundo palo y ahí terminó todo.
El conjunto de Merlo bajó la cortina. Sin apelar a las brusquedades y aprovechando el desconcierto de Racing, que insistía e insistía con centros o intentos individuales por una zona central superpoblada donde crecía la figura del chileno Meléndez.
Faltaban 5 minutos y desde la tribuna local sólo bajaban reclamos y silbidos. Pedían la vuelta del ilustre Merlo y ganar el clásico ante Independiente. La despedida, igualmente, fue a pura indiferencia. Es que Mostaza se había llevado todo. Las ilusiones, las plaquetas, los aplausos, varios souvenirs de los fanáticos. Y encima, los tres puntos. Justo él. Así es de sufrida la vida del hincha de Racing.
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