ESTUDIANTES SIGUEN DE PARO Y BACHELET ENFRENTA GRAVE CRISIS DE GOBIERNO
Los estudiantes secundarios chilenos decidieron mantener un paro indefinido, luego de la negociación que mantuvieron ayer con el Gobierno y que continuará hoy.
Más de 600.000 estudiantes secundarios salieron a las calles para reclamar la gratuidad de las Pruebas de Selección Universitaria (PSU), del pase escolar y del transporte urbano para estudiantes.
La jornada de paro de ayer estuvo plagada de incidentes, que dejaron una decena de heridos y más de 700 detenidos.
Incluso la Biblioteca Nacional, en pleno centro de Santiago, donde el ministro de Educación se reunía con los dirigentes de la ACES, se llenó de gases lacrimógenos lanzados en el exterior por la policía, que trataba de dispersar las manifestaciones.
El analista político chileno, Roberto Méndez, calificó como “grave y excesiva” la brutal agresión que sufrieron ayer los estudiantes chilenos en las manifestaciones que se realizaron en todo el país.
Méndez reconoció en Radio 10 que el gobierno incurrió en “un error” con el tratamiento de la protesta estudiantil y denunció que Bachelet “no supo manejar políticamente” el tema.
El paro estudiantil, el mayor de los últimos 34 años, tuvo el respaldo de los estudiantes universitarios, profesores, trabajadores de la educación y asociaciones de padres y apoderados.
Con anterioridad, los dirigentes estudiantiles aseguraron que el Gobierno ofreció acceder a la demanda de forma parcial, al otorgar la gratuidad de los tres puntos al 60 por ciento de estudiantes provenientes del sector más pobre de la población, con ingresos inferiores a 109.000 pesos (209,61 dólares) per cápita al mes, pero esto no fue confirmado al termino de la reunión.
Los incidentes callejeros se incrementaron a partir de las 18:00 GMT y las versiones de la prensa local y de testigos coincidieron en que, en varios casos, los provocó la policía, que procedió a dispersar por la fuerza marchas pacíficas que realizaban grupos de estudiantes.
En otros casos, se reprimió a jóvenes que cantaban y gritaban consignas en las afueras de sus colegios en favor de sus demandas, agregaron las fuentes.
La represión alcanzó también a periodistas, camarógrafos y fotógrafos que cubrían los acontecimientos en el centro de Santiago, varios de los cuales fueron golpeados por efectivos de Carabineros (policía militarizada) en las inmediaciones del Palacio de La
Moneda.
El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, repudió esas agresiones y dijo a los periodistas que había ordenado una investigación interna en la policía para establecer
responsabilidades.
El intendente (gobernador) de Santiago, Víctor Barrueto, justificó, no obstante, la represión al afirmar que no se podían tolerar interrupciones del tránsito.
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