ESTUDIO DE LA UNL DESCARTA EL PCB EN UN TRANSFORMADOR
Finalmente la EPE dio a conocer en la víspera un informe de la Universidad Nacional del Litoral donde descarta cualquier presencia de PCB (bifenilo policlorado) en el transformador que la empresa tiene emplazado en la esquina de Montes de Oca y Florencio Sánchez y que ocasionó numerosas controversias en los últimos días.
De acuerdo al documento que hizo público la empresa desde el área de Relaciones Institucionales el informe técnico de la UNL “no detecta la existencia de bifenilos policlorados” en el citado lugar.
El documento menciona que el referido informe, identificado con el número 1273/03 de fecha 23 de octubre fue certificado por el director del Laboratorio Central de Servicios Analíticos de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, el ingeniero Horacio Beldoménico (un rafaelino que cumple desde hace años una destacada labor en el área universitaria), y que expresa textualmente que el (transformador) “no detecta la existencia de bifenilos policlorados (PCBs) totales aroclor 1242 (askarel), aroclor 1240 (Pyranol) y aroclor 1254 (inerteen), en muestra de aceite mineral aislante, tomado del transformador marca Sitram N° 3497, 315 kVA ubicado en Montes de Oca y Florencio Sánchez de la ciudad de Rafaela”.
“Los análisis -se agrega- se realizaron empleando cromatografía gaseosa de alta resolución y el método de referencia utilizado es el ASTM D 4059, reconocido por la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia de Santa Fe”.
Cabe consignar que el pedido de estudio fue elevado el 17 de octubre pasado desde la sección Equipos Eléctricos de la EPE y suscripto por el señor Rubén Busaniche, quien requirió el análisis de la muestra de aceite mineral aislante.
¿Quién controla?
Independientemente de la seriedad que supone el trabajo de los analistas y de la intención de la empresa de aclarar las cosas, hay un par de cuestiones que no permiten clarificar totalmente la situación.
Una de ellas -cuya existencia no descartamos, pero tampoco tenemos confirmada- se refiere a la debida fiscalización de la toma de la muestra, ya que en ninguna parte se menciona si en este trámite participó alguna autoridad notarial o testigos de parte, punto clave para terminar de dar contundencia no ya al estudio, sino al procedimiento.
En otra esfera, no menos importante, se menciona que si hay algo que brilló por su ausencia en este caso es el control de la autoridad y el interés de la justicia. Nada se sabe de precauciones o restricciones al tránsito o a los peatones en la zona cuestionada (los alrededores del transformador) por parte de Control Público, al menos hasta que se tuvieran datos concretos de la situación.
Tampoco se conoce si la justicia realizó algún pedido de informes, o de investigación sobre el asunto en vista de la potencial gravedad que representaba el tema en cuestión, ya que sería poco difícil imaginar las consecuencias del suceso de haberse encontrado en el sitio la sustancia PCB.
A la luz de los acontecimientos, da la impresión que en materia de controles oficiales se advierten celosas posturas en algunos casos y una completa ignorancia en otros. Mientras tanto, queda en claro que aquí sólo ha obrado como elemento de fiscalización únicamente la divina providencia.
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