EX CAMARISTA ALVAREZ HABLA DE LA OBEDIENCIA DEBIDA
Se llama Alfredo Alvarez, tiene 90 años y como camarista federal fue el autor en 1987 del dictamen que declaró inconstitucional la ley de Obediencia Debida, junto a Esther Hernández.
Hoy se muestra esperanzado por los vientos de cambio en la Justicia Federal, porque muchos de los designados en los últimos tiempos fueron sus discípulos. “Tengo la esperanza de que las nuevas autoridades del tribunal federal se inclinen por la jurisprudencia que intentamos dejar, y que no triunfó, porque la mayoría siguió la vieja línea de mis amigos como (Jaime) Belfer y otros tantos que eran quienes declararon la constitucionalidad de las leyes de excepción.
Ahora creo que todo va cambiando y creo en esta generación joven, que asume nuevos cargos, porque muchos de ellos han sido discípulos nuestros. Y por eso espero que se inclinen por fallos más ecuánimes”, según le dijo a Rosario/12. Alvarez, encarna claramente una línea “progresista” (como el mismo la definió) dentro del ámbito federal de Rosario, y resulta la contracara de Belfer, y de quienes a lo largo de su carrera judicial han construido un feudo inexpugnable en la justicia federal.
‑¿Cree usted que los mismos camaristas que como Belfer, ya han declarado la constitucionalidad de las leyes de impunidad, hoy pueden seguir decidiendo en la justicia federal sobre estos mismos temas?‑‑, preguntó Rosario/12.
‑‑Bueno Belfer, y el resto sigue una línea de acuerdo a su criterio, pero ahora hay nuevos camaristas, y ellos estaban en cargos inferiores al mío y seguían mi línea jurídica (en referencia al Guillermo Toledo y Liliana Arribillaga). Creo entonces que seguirán en esa línea a la que considero más progresista.
‑‑Si, como usted dice, la justicia federal está cambiando, ¿cree que los rosarinos podremos ver detenidos a los represores por el tiempo que corresponda?
‑‑En verdad me da esperanza el cambio en la justicia, pero no es tanto por ver a un represor, Juan o Pedro, detenido. Lo importante es que haya una línea que esté de acuerdo a la verdadera justicia. Por ejemplo, tenemos nombramientos en otros cargos como el de la doctora Matilde Bruera (defensora oficial del tribunal oral) que es un ejemplo de la línea que creo que hay que seguir.
‑‑Recién hablaba de una línea progresista en la justicia federal. ¿Se sintió solo en sus posiciones durante todos esos años en que fue camarista?
‑‑Efectivamente, sí, muy solo. Creí que íbamos a tener más apoyo pero en realidad hubo un poco de presión. Una presión muy simpática, muy amable, pero la hubo. Inclusive vinieron desde Buenos Aires funcionarios de la justicia con carpetas, avalando la postura favorable a la constitucionalidad de las leyes de excepción. Y si bien no se dieron como presiones abiertas, se dieron como sugerencias. Eran sugestiones que no venían del Poder Ejecutivo sino de la propia justicia- recordó Alvarez.
Lo que ocurrió entonces fue reflejado por este diario hace varias semanas: El 22 de junio de 1987 la Cámara Federal de Rosario declaró constitucional la ley de Obediencia Debida, entendiendo que la misma debía ser “de ineludible observancia por el Poder Judicial y en modo alguno importa un avance sobre la facultad de otros poderes”.
La situación entonces era la búsqueda de justicia tras la promulgación de las leyes de Punto Final (24/12/86) y Obediencia Debida (8/6/87) durante el gobierno de Raúl Alfonsín, por las cuales los jueces sobreseyeron a varios cientos de militares.
Jaime Belfer, tiene una coherencia que lo acompaña hasta nuestros días: su voto, además de otros tres, permitió recientemente la libertad de cuatro procesados por violaciones a los derechos humanos en la última dictadura como Carlos Sfulcini, Pedro Rodríguez, Horacio Maderna y Rubén Cervera.
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