EXIGEN URGENTE PROTECCIÓN A TESTIGOS DE LA MASACRE
A partir de las denuncias realizadas por dos sobrevivientes de la masacre de la Unidad I de Coronda, quienes apuntaron a media docena de guardiacárceles y al entonces director del penal por “liberar la zona”, la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) profundizó sus reclamos por una mayor seguridad y garantías para todos los reclusos que presenciaron la matanza y especialmente para aquellos que empezaron a hacer públicos sus testimonios sobre los hechos ocurridos el 11 de abril, e inclusive se pusieron a disposición de la Justicia. “Tenemos que avanzar en dos direcciones: desde el punto de vista legislativo contar con leyes que protejan a los testigos y, al mismo tiempo, trasladar en forma urgente fuera del Sistema Penitenciario a quienes deciden denunciar lo que ocurrió”, señaló Antonio Tesolini, integrante de la organización.
A través de una carta en la que relatan la matanza en la que 14 internos de la cárcel de Coronda perdieron la vida a manos de reclusos del pabellón Nº 7 el 11 de abril pasado, dos detenidos que presenciaron lo ocurrido, y ahora se encuentran alojados en la Unidad III de Rosario, vencieron el temor y señalaron a los entregadores. De esa forma, la esquela difundida por los familiares de Rubén Castaño y Ariel Maschio apunta directamente “al alcaide Ferreyra” como uno de los responsables de las muertes ocurridas en el pabellón Nº 1 y “al oficial Rodríguez, al alcaide Mansilla, los celadores Mosqueda y Masilla, los hermanos Romano (guardiacárceles)”, quienes según los testigos tendrían distintos grados de responsabilidades en el sangriento episodio.
“Bueno, ahora ya están todos encerrados, hagan lo que tienen que hacer”, expresa la carta –cuyo facsímil se difundió a través del diario Rosario/12– con referencia a los dichos del integrante del SP en momentos en que se producía la toma del ala impar del penal. “La policía (por los guardiacárceles) tomó la determinación de que esa gente molestaba, por eso usó a la gente del pabellón Nº 7. Ellos prepararon la matanza del pabellón Nº 11 y del Nº 1”, expresaron los autores de la misiva y además, reconocieron que “el alcaide Ferreyra fue quien le abrió la puerta y entregó al pabellón”.
Según insistió Tesolini, se deben tomar medidas “urgentes” para proteger la vida de los internos que comenzaron a denunciar a los responsables de la masacre. “La semana pasada nosotros ya solicitamos al juez que se termine de trasladar a los 6 detenidos que faltan, luego que el resto de los testigos fueran derivados a la Unidad III”, explicó el militante de la CTC, organización que elaboró un informe a partir de testimonios recogidos de los sobrevivientes, que coincide con las denuncias realizadas por Castaño y Maschio. A un mes de la matanza, el guardiacárcel Oscar Yosviak, quien fue rehén en los hechos sangrientos, fue el primero en romper el silencio y denunció a otro carcelero y compañero de cautiverio, Eduardo Marchesín, quien “dejó que todo (en referencia a la matanza) continuara”.
Tesolini también remarcó la necesidad de que la Legislatura provincial avance en la inclusión de la figura del “testigo protegido” en el Código Procesal Penal, propuesta a partir de varios proyectos presentados en la Cámara baja, uno de ellos pergeñado por la diputada radical Mónica Peralta. Ese proyecto fue presentado en marzo de 2005, y en su paso por la función legislativa, el actual secretario de Derechos Humanos de la provincia, Domingo Pochetino, también se pronunció a favor de la figura.
Vuelve la “Mesa de Diálogo”
La Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) anunció una serie de reuniones entre delegados de distintas alas y pabellones de la Unidad Penitenciaria I de Coronda con la intención de volver al clima previo a la masacre del 11 de abril. “La semana pasada ya avanzamos con entrevistas realizadas con las autoridades de ese penal y el viernes nos reuniremos con delegados de la Unidad III de Rosario en el marco de la Mesa de Diálogo”, afirmó el coordinador de la CTC, Antonio Tesolini, quien luego anunció: “Para la próxima semana, la idea es lograr una reunión general con delegados de alas de la cárcel de Coronda y así descomprimir la tensión que todavía existe ya que los internos necesitan retomar cuanto antes las actividades habituales”.
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