EXISTE UN PLAN PARA EVACUAR ARGENTINOS DE BOLIVIA
La crisis boliviana no toma por sorpresa al gobierno argentino. El seguimiento del polvorín andino, cuya mecha se prendió en Ecuador, fue una constante en los últimos meses, durante los cuales se escucharon también los avisos que llegaron desde Washington.
En los últimos veinte días el alerta creció, a medida que los rumores sobre un posible golpe de Estado en La Paz circulaban en los principales despachos diplomáticos y de seguridad de la Argentina. Y se tomó entonces la decisión de tener lista una evacuación de urgencia de argentinos en Bolivia.
Todavía es una precaución que no pasó a la práctica. Pero están preparados cinco aviones de transporte Hércules para hacer un puente aéreo que permita, llegado el caso, la rápida salida de compatriotas, según confirmaron fuentes oficiales.
La gravedad del conflicto en Bolivia obligó a que todos los aprestos se realizaran en medio de un riguroso silencio mediático.
Las primeras declaraciones públicas al respecto -del presidente Néstor Kirchner y del canciller Rafael Bielsa- se conocieron después de que informes reservados que llegaron a la Casa Rosada señalaron que la situación político-social tendía a empeorar en La Paz.
Cuando Bielsa y el canciller brasileño, Celso Amorim, se reunieron en Brasilia, el viernes último, evitaron adrede referirse a Bolivia ante los micrófonos. Pero fue ése el motivo central del encuentro.
El Gobierno no quiso aparecer como la voz que, con una alarma, provocara mayor conmoción en un país vecino, pero tomó fuertes recaudos para cualquier contingencia.
Como parte del alerta, la embajada argentina en Bolivia fue reforzada con un grupo especial de gendarmes. Argentinos que residen en ese país se hicieron de víveres para pasar una semana sin salir de sus domicilios.
Ayer, la Cancillería advirtió a los argentinos que planeen desplazarse a Bolivia que las rutas de acceso hacia y desde La Paz se encuentran bloqueadas. Asimismo, informó que no salen ómnibus desde esa ciudad, dado que las rutas interdepartamentales se encuentran cortadas.
Por otro lado, fuentes confiables comentaron que fueron establecidos parámetros más rápidos que los habituales para ordenar el cierre de la frontera con Bolivia.
El mayor temor que se escuchó en oficinas del gobierno argentino tiene que ver con la posibilidad de que la crisis boliviana desate una migración masiva hacia a nuestro país.
La situación en los pasos fronterizos en los últimos días no escapó al ritmo cotidiano de ingreso de personas. La previsión en ese punto es no permitir la entrada en masa de desplazados.
Un escenario menos probable, que está de todas maneras en el análisis oficial, prevé la instalación de campos de refugiados en la frontera. Se espera que el conflicto boliviano no escale hasta el nivel de volver necesaria esa posibilidad.
Un posible estallido en Bolivia también desespera a quienes se encargan de la lucha contra el narcotráfico. El mayor ingreso terrestre de cocaína en nuestro país se da, justamente, por la frontera boliviana, y un menor control desde el lado externo forzará a un sobreesfuerzo de la seguridad argentina. Inquieta, además, a las autoridades locales un posible efecto rebote de la crisis boliviana que podría derivar en una mayor tensión social en Salta y Jujuy.
La información que maneja la Argentina, que tiene desde hace semanas muchos “ojos especiales” en Bolivia, indica que la atomización de las protestas es tal que se ha llegado a un punto cercano a la explosión.
Las fuerzas armadas de Bolivia parecen haber asumido el rol de árbitros. Desde el lunes se suceden sus llamados a la calma y al orden. Los datos obtenidos en las últimas horas por analistas argentinos indican que el ejército boliviano no sufriría una fractura de mando, un peligro que estaba latente y que se transformaba en el peor fantasma para los países vecinos.
En Bolivia está, después de todo, la llave de gas que alimenta a la Argentina. Se reza para que todas las previsiones queden solamente en un ejercicio intelectual y el presidente Carlos Mesa salga airoso de tan difíciles días. Pero ante una emergencia, ya está disponible el plan de evacuación.
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