Extraño caso de usurpación de identidad
Dolores Gayá relató el periplo que debió atravesar al ser notificada por una deuda de más de 20 mil pesos de una tarjeta de crédito. En la entidad bancaria corroboró que se registró una firma falsa.
Sin salir aún de su asombro e indignación, Dolores narró lo sucedido semanas atrás al ser notificada de una deuda inexistente. Todo comenzó cuando “me llamaron a mi casa del banco Santander Río diciendo que tenía que pasar por el banco y pagar una deuda por la tarjeta de crédito. Les digo que no tengo ninguna tarjeta de crédito con ese banco, ni tarjeta, ni cuenta, ni nada”. Frente a ello, la respuesta de la entidad bancaria fue que contaba con “una tarjeta con una deuda de más de 26 mil pesos”.
En declaraciones a LT10, Dolores explicó que se presentó personalmente a la sucursal del mencionado banco en nuestra ciudad, donde le expusieron un legajo. “Me mostraron como legajo un formulario, llenado no con mi letra, sí con algunos datos míos, otros no, una firma falsa y ningún tipo de documentación que lo respalde”, señaló y agregó que tampoco se hallaba una fotocopia del DNI.
Consultada sobre si alguna vez había operado con el banco Santander Río, Dolores fue categórica: “Nunca, jamás”. “Les pedí que me dieran una copia de ese formulario para iniciar una denuncia penal, para buscar a la persona, pero no me la quisieron dar. Es más, en la sucursal de acá no tienen más que hacer, porque el tema pasa a (la casa) central”, esgrimió Dolores, quien, además, mostró su preocupación porque se encuentra anotada para un sorteo del Procrear.
Dadas las circunstancias, Dolores concurrió a las dependencias de Defensa del Consumidor donde le otorgaron turno para los primeros días de diciembre para disponer de una audiencia.
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