FABRICANTES EN ALERTA ROJA
Abriendo el paraguas antes de que llueva. Así podría denominarse la acción emprendida por la Cámara de Comerciantes de Artefactos para el Hogar del Centro y Norte de la provincia de Santa Fe, que manifestó su “honda preocupación” por las cartas de intención que el Estado nacional firmó con la República Popular China para dotar de mayor fluidez el intercambio comercial entre ambos países.
El de los electrodomésticos es, justamente, uno de los sectores de la actividad productiva –junto al textil y el del calzado y los juguetes– que podría resultar más afectado por el entendimiento comercial, por lo que sus representantes salieron a poner el grito en el cielo. Y, en ese sentido, el titular de cámara, Héctor Flamini, advirtió sobre “las nefastas consecuencias que estos acuerdos puedan acarrear para el sector tanto en la faz comercial como el la industrial, ya que cualquier efecto negativo incide directamente en la baja de producción, la caída de horas de trabajo, pérdida de fuentes laborales, menos circulantes, menos ventas. En fin la transformación del creciente circulo virtuoso en un círculo negativo”.
Claro que, como el mismo Flamini recuerda, el sector de línea blanca –como también se conoce a los comerciantes de electrodomésticos– tiene una larga tradición de condiciones adversas a sus intereses. Es que, durante la apertura indiscriminada de la economía en la década del 90, el sector sufrió el ingreso sin restricciones de artículos de origen chino.
“Entre 1993 y 2001 –señalaron desde la cámara que nuclea a los comerciantes de electrodomésticos del centro y norte de Santa Fe– las compras a China de electrónica crecieron 1.833 por ciento según los datos del Indec, alcanzando hacia el último año de la convertibilidad (2001) un monto récord de 201 millones de dólares”.
Tras la devaluación del peso, “el mercado de importados se redujo notablemente (por ejemplo en 2002 las compras de electrónica a China se desplomaron y apenas sumaron 19 millones de dólares), pero en el último año y medio otra vez hubo un repunte notorio y las importaciones volvieron a recuperar los niveles de antaño”, explicó Flamini .
Actualmente, casi el 20 por ciento de lo que se importa desde el gigante asiático corresponde a artículos de electrónica. El año pasado, en tanto, Argentina destinó 125 millones de dólares a la adquisición de productos como lámparas, radios, equipos de iluminación, de sonido y grabadores de origen chino, según datos que brindó la Cámara de Comerciantes de Artefactos para el Hogar del Centro y Norte de la provincia de Santa Fe.
“Si se presta atención”, dijo el dirigente Flamini, “no son pocos los artículos que desde hace mucho tiempo ya está en los negocios argentinos; se trata de productos que en algunos casos son introducidos al país por importadores pero que en otros tantos son las mismas empresas fabricantes argentinas las que los importan”. Sobre las causas del fenómeno, Flamini dijo que el origen se halla en “la iniquidad de costos entre la producción y la importación, situación determinante para que el productor argentino no tenga opción”.
Y, sobre los problemas que enfrentan los comerciantes del rubro, agregó: “El sector de electrodomésticos no sólo debe afrontar este problema con China sino que ya viene soportando desde hace tiempo la invasión desmedida de productos de línea blanca y de TV provenientes de Brasil. Situación que medianamente se ha ido encausando a través de los acuerdos y convenios entre ambos países para limitar los cupos de entradas y así proteger la industria nacional”.
Por último, y tras el diagnóstico trazado, la cámara señala que “no queremos esto ni para nuestro sector ni para ninguno de los componentes de la economía argentina, porque esto no afecta a todos por igual. Abogamos para que no nos volvamos a equivocar”.
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