FALLECIÓ EN DEVOTO EL REPRESOR ANTONIO "COLORES" DEL CERRO
El represor Antonio Colores del Cerro murió en la cárcel de Devoto, donde esperaba el juicio oral por sustracción de una niña nacida en cautiverio y cumplía prisión procesado en la megacausa del I Cuerpo de Ejército, informaron ayer fuentes judiciales. El fallecimiento se produjo anteanoche, a las 22.20, en la Unidad Penitenciaria Federal Nº2, del barrio de Devoto, como consecuencia de un “cuadro de anemia e infección generalizada”, dijeron los mismos voceros.
Colores, de 58 años, había prestado servicio como policía durante la última dictadura y esperaba junto al ex agente Julio Simón, alias El Turco Julián, el juicio oral por el caso Poblete, que debía sustanciarse este año.
Fue ese caso el que sirvió para que la Justicia Federal dictara la inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final, en marzo de 2001.
Aquella decisión renovó el debate judicial sobre lo ocurrido durante la última dictadura, y más tarde, en 2003, el Congreso derogó esas leyes, lo cual permitió la reapertura de investigaciones como la causa por el I Cuerpo del Ejército, por la cual también cumplía prisión Del Cerro.
Claudia Victoria Poblete tenía sólo ocho meses y tres días de vida cuando fue secuestrada el 27 de noviembre de 1976 junto a sus padres Gertrudis Hlaczik, una estudiante de Psicología, y José Liborio Poblete, un ciudadano chileno que había perdido sus piernas en un accidente automovilístico.
Según la acusación, el matrimonio, adherente al grupo político Cristianos para la Liberación, fue secuestrado por miembros del Grupo de Tareas 1 -que incluía a Del Cerro y Simón- y fue llevado al centro clandestino conocido como El Olimpo (División Mantenimiento Automotores de la Policía Federal). La beba fue entregada al matrimonio integrado por el militar retirado Ceferino Landa y Mercedes Moreira, quien no podía tener hijos, con un certificado firmado por el médico castrense Julio César Cáceres Monié, fallecido.
De acuerdo a las constancias de la causa, Simón y Del Cerro dijeron al matrimonio que la niña había sido enviada a la casa de una de las abuelas. Sin embargo, cuando Gertrudis logró que la dejaran hablar por teléfono con su madre se enteró de que la niña nunca había ido con ella.
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