FALTA PERSONAL CAPACITADO PARA RESPONDER LA DEMANDA
El auge de las tecnologías y el mayor desarrollo en nuestro país no va de la mano del crecimiento en la especialización y capacitación de los profesionales que se necesitan en este área. Con la aseveración “hay una carencia muy grande de recursos académicos”, el Dr. Alejandro Ceccatto, director del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Rosario (Conicet), describió el diagnóstico actual de la Argentina, antes de participar del Foro del Software y Servicios Informáticos (SSI) que se desarrolló en el Paraninfo de la UNL en Santa Fe.
Para el especialista, el problema sobre los recursos humanos en Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TICs) hay que analizarlo desde dos perspectivas. Por un lado, “hay que enfrentarse a la falta de personal capacitado que existe para abastecer a la demanda que plantean las empresas del sector”; por el otro, “hay que generar un medio muy robusto dentro de lo académico. Hoy, ni las universidades ni el Conicet tienen un desarrollo en el área de TICs comparable con el de otras disciplinas básicas”, advirtió el profesional.
Hoy, 25.000 personas están trabajando en aproximadamente 600 grandes o medianas empresas en el área de informática de nuestro país. Se espera que en un período muy corto, “este número se duplique y se pase a ocupar 50.000 trabajadores en todo el país”, remarcó Ceccatto.
Teniendo en cuenta estas expectativas, el profesional advirtió que “en pocos años deberíamos enviar al mercado laboral unas 25.000 personas más con capacitaciones distintas (desde programador básico hasta un experto con título de doctor). Éste es un gran desafío para el sistema universitario, académico y científico porque no existen los recursos humanos suficientes para generar esta masa de gente”.
Para Ceccatto, “la carencia de recursos humanos potencia los salarios”. Pero, más allá de esta situación coyuntural, el profesional consideró que “los salarios en este área tienen que ser altos porque es una tecnología de alcance internacional y si las empresas exportan deberán pagar profesionales muy capacitados a valores cercanos a los internacionales”.
Falencias académicas
Según señaló Ceccatto, en las universidades y en el Conicet, “hay grupos de investigación muy consolidados en las ciencias básicas (biología, física, química, etc.), pero no en informática”. Por lo tanto, “en la medida en que no se estructure un núcleo académico robusto, fuerte y de alto nivel será muy difícil preparar profesionales de calidad para el medio”.
Al respecto, el profesional remarcó que esta situación se observa a raíz de que “la formación de recursos humanos y el tratamiento que las ciencias de la información tuvo en este país no se hicieron con el mismo empuje que el que tuvieron las otras ciencias”.
Lamentablemente, la informática que es una ciencia nueva “sufrió mucho más los avatares de los últimos 30 ó 40 años en el país; mientras que otras disciplinas como la física o la biología tienen una tradición de desarrollo del siglo pasado, donde el país vivió etapas de mayor prosperidad, mejor estabilidad política y una valoración de la actividad científica que en las últimas décadas se perdió”. Todo esto impidió que “una disciplina nueva se consolide”.
Diferencias a simple vista
Al hacer un análisis de cuál es la realidad de nuestro país, Ceccatto señaló que “Argentina perdió posición y está en desventaja aun si se la compara con otros países latinoamericanos”.
Para ilustrar esta situación, el profesional puntualizó: “Nuestro país formó el primer Dr. en Ciencias de la Computación en 1996 en la UBA y en la actualidad no debe haber más de 80 personas con este título; mientras que Brasil tiene cerca de 1.400 doctores”.
Esto significa que “estamos retrocediendo con respecto a países que toman este área con gran impulso, más allá, de que parten de una situación distinta porque donde hay más de 1.000 doctores que están preparados para formar profesionales, todo se multiplica rápidamente”, recalcó Ceccatto.
La mirada puesta en el exterior
Según destacó Ceccato, “Argentina tiene capacidad de insertarse en el mercado exterior y debería prestar atención a la posibilidades que se le pueden presentar. La industria del software está basada en un trabajo de cerebro intensivo, en el cual, todo pasa por los recursos humanos que uno tenga y no por el equipamiento como en otros sectores, donde a veces, la Argentina no puede competir”.
En la actualidad, nuestro país exporta básicamente a países latinoamericanos como Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia. Algunas empresas también comercializan en España.
Sin embargo, aún “no se está exportando a lugares de alto desarrollo. Hoy, hay que tender a hacer un industria cada vez más sofisticada y competitiva para que no estemos sólo en capacidad de exportar a países de menor desarrollo”.
Ante este contexto, “nuestro país tiene que definir nichos muy precisos y especializarse en generar recursos humanos de alta capacitación en esos nichos”.
De esta forma, “los salarios internos se podrán equiparar a los de los otros países, siendo competitivos sobre la base de la calidad y de los recursos humanos y no sobre la base de los salarios bajos”.
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