FALTAN MÁS DE CINCO MIL CARTUCHOS DE MORTEROS DEL ARSENAL DE RÍO TERCERO
En lo que constituye un nuevo capítulo de la negra historia del tráfico de armas en la Argentina, el director de la Fábrica Militar de Armas de Fray Luis Beltrán reconoció que parte del material que se salvó de la explosión del arsenal de Río Tercero desapareció en el último año del Batallón 603, lindero con la planta militar. El faltante es de 5.680 cartuchos de propulsión para morteros calibre 81 milímetros y estaba en custodia por orden del juez federal de Río Cuarto, Luis Martínez que instruyó la causa por la explosión de ese arsenal militar. De la fábrica cordobesa que estalló el 3 de noviembre de 1995 salieron 225 morteros de estas características con destino Croacia y a Ecuador, entre 1991 y 1995.
La denuncia fue presentada por el teniente coronel Jorge Guido como responsable de la fábrica militar ante el juzgado federal Nº 4 de Rosario, a cargo de Omar Digerónimo, y fue descubierta el 15 de septiembre. El material se hallaban en custodia en el Batallón de Arsenales 603 del Ejército, instalación vecina a la fábrica de armas cuyo jefe el teniente coronel Hugo Víctor Miola, habría registrado también la desaparición de “otros materiales”, por lo cual se sumó a la denuncia federal.
El teniente coronel Guido habló con LT 8 y explicó que “la fábrica tiene depositado en un polvorín aledaño material bélico para resguardo y en una oportunidad en el que se hizo un recuento físico del mismo, surgió la novedad del faltante de cartuchos que está informado por el jefe del Batallón al juzgado federal Nº 4 de Rosario que lleva la causa respectiva”.
Guido trató de relativizar el uso al que pueden ser destinados los cartuchos. “No pueden ser destinados para nada, el único uso es el militar y creo que se le está dando demasiado envergadura, porque creo que no lo tiene. Más aún cuando se está investigando qué pasó, porque puede haberse destruido por error, en algunas destrucciones que se han hecho”. Y explicó que “cuando el material es obsoleto se hacen destrucciones, aunque no en este lugar sino en un sitio autorizado para ese tipo de eventos”.
En ese marco Guido especuló con que “puede ser que haya ocurrido que en alguna oportunidad se hayan llevado material equivocado”. El teniente coronel se mostró preocupado por “las distintas versiones sobre lo que podría haber ocurrido” por lo que pidió no revolucionar mucho el tema, “porque todavía no se sabe qué fue lo que pasó”.
“Lo que se sabe -agregó- es que está faltando, pero las causas se están investigando, pero está en manos de la justicia federal e internamente se está haciendo el sumario”. Guido trató de bajarle el perfil a la denuncia y pidió “a todos que se queden tranquilos porque no es que va a salir cualquier individuo a utilizar esto en contra de la población”.
Y explicó que “se le comunicó al juez federal Luis Martínez de Río Cuarto porque después de la explosión de Río Tercero, nos envió ese material que no explotó”. En rigor lo quedó sin estallar en Río Tercero se depositó en un anexo de Fábrica Militar en la localidad cordobesa de José de la Quintana “y de allí se redistribuyó en las otras fábricas militares. Parte de esto llega a esta fábrica militar de Beltrán y se deposita en custodia en el Batallón de Arsenales en el año 98”.
“Estos cartuchos que están faltando forman parte de esos que vinieron de José de la Quintana, y hasta el año pasado estaban, pero ahora surge esta novedad”. Según Guido entre los cartuchos “hay material que data de 1978, y para poder utilizarlos hay que hacerle un ensayo de vida útil para saber como están. Diría que es material vencido pero si uno le hace un análisis de vida útil podría llegar a ser utilizado, aunque reitero no reviste ningún tipo de peligro. Si se lo tira al fuego, puede prenderse fuego, pero si lo quiere utilizar en otro tipo de arma, que no sea en la parte inferior de un proyectil de mortero, no le va a servir”. se esforzó en remarcar el militar.
Según confió el responsables de Fabrica Militar de Armas confesó haber visto el material “desde que asumí a fines del 2000” y destacó que “periódicamente se hacen controles. Es más estaba en un polvorín perfectamente custodiado”.
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