FAMILIARES DE DEVARGO MARCHARON POR JUSTICIA
Familiares, vecinos y allegados a Carlos Mario Devargo (58) se reunieron esta tarde a las 17, en el domicilio particular de calle Marcial Candioti 6587.
El objetivo de dicha concentración fue escuchar distintas opiniones y coordinar criterios para encarar los reclamos en búsqueda de justicia y castigo para los culpables.
El hijo del empresario precisó que no comenzaron antes la lucha porque quisieron acompañar a su padre en la agonía hasta el último momento.
Lamentablemente no pudo asistir a la reunión la mujer de Devargo, quien según palabras de su hijo la está pasando muy mal y prefirió no asistir por cuestiones de salud.
Carlos Mario Devargo dejó de existir la mañana del lunes, como consecuencia de las gravísimas lesiones que sufrió cuando una pareja de delincuentes lo asaltó en su domicilio del barrio María Selva.
Dicho suceso ocurrió el 25 de agosto, en horas del mediodía. Quienes comandaron la acción fueron dos hombres, de no más de 30 años, los que llegaron hasta la vivienda con la excusa de que iban a pedir trabajo.
Fue el propio empresario quien abrió la puerta a los extraños, sin saber que con ello ingresaba en la antesala de su muerte.
La trampa
Estaban en plena conversación cuando de repente ambos sujetos empujaron a Devargo con gran violencia hacia el interior de la casa. Ya era tarde, no hubo tiempo para reacción alguna.
Acto seguido, los delincuentes comenzaron a golpear al empresario ante la mirada aterrada de su esposa. Mientras, el otro sujeto se hizo cargo de la mujer a la que redujo y llevó hacia otra dependencia de la vivienda.
Sin dar la mínima muestra de piedad, los rufianes hicieron objeto al comerciante de una golpiza bestial. Le pegaron con gran violencia en su cabeza, lo derrumbaron al suelo y siguieron pegándole patadas.
En todo momento pedían dinero, toda vez que revisaban otros sectores de la casa.
¿Qué buscaban?
La pesadilla se prolongó durante varios minutos que se hicieron eternos. Luego se supo que los delincuentes además de pedir plata, hablaban y se pedían el código o la clave, como buscando una supuesta caja fuerte.
De la casa donde se consumó el ataque se llevaron algo de dinero, una impresora, dos teléfonos celulares, un reloj y las pulseras que la mujer llevaba puestas.
El futuro
Respecto de las identidades de los atacantes, es poco lo que pudo saberse. Tanto la Policía como la Justicia se muestran con un preocupante desconocimiento del caso. Hasta el momento desde ninguno de esos ámbitos se aportó alguna expresión, al menos, que permita abrazar una mínima esperanza en cuanto al esclarecimiento.
También se supo que en los días posteriores al asalto, y hasta su trágico desenlace, ningún representante de la Justicia se acercó hasta la familia para darle contención.
Los responsables de esta investigación son la seccional 5ta. de Policía -por jurisdicción_, junto con la sección Homicidios de la Unidad Regional I, y el juez de instrucción, Darío Sánchez.
Ni el auto se salvó
El caso de asalto y posterior muerte de Devargo reúne ciertos detalles que dan escalofrío. Por ejemplo, se consumó a plena luz, aquel mediodía del 25 de agosto. Sus autores actuaron a cara descubierta. Sin embargo nadie vio ni escuchó nada. Pero el colmo sucedió cuando, una vez consumado el atraco ambos ladrones salieron a la calle y saquearon el vehículo particular del empresario _un Hyundai_ el que estaba estacionado en la puerta en la casa. Del rodado sacaron el equipo de música, varios CD, y algunos DVD, entre otras cosas, para finalmente darse a la fuga.
Agradecimiento
La familia Devargo hizo llegar a este diario una carta de agradecimiento para las siguientes personas e instituciones: Dres Carlos Catarataro y Hernán Ávila, directores de la UTI del hospital Cullen; a Víctor Beletti, de CrediBica; al escribano Ariel López; Pinturerías Universo, Escorial, Diagnóstico por Imágenes, Pivin, AD Interiores, cochería Sentir y demás clientes, amigos y colegas que acompañaron en este difícil momento.
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