FAMILIARES DE PRESOS EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN
Detrás de las sórdidas rejas de la cárcel siempre está latente el deseo de libertad, un deseo que no es exclusivo de los detenidos. Del otro lado de los muros también las familias ansían el retorno de aquellos seres queridos que sufrieron años de reclusión, más allá del temor que suscita una futura reincidencia. Con el objetivo de conformar una red de contención y así evitar que los presos recaigan en el delito, un grupo de personas decidió fundar una organización que los convictos de la Unidad I decidieron llamar Asociación Pro Recuperación e Inserción Social del Individuo (Aprisi). Dentro de las iniciativas que la entidad asegura haber planteado al Servicio Penitenciario (SP) de la provincia se incluyen dos proyectos: un subsidio de 200 pesos –idea que finalmente prosperó– y la propuesta de poner en marcha un tren con destino a Coronda, para que los familiares puedan visitar a los detenidos alojados en el penal de esa localidad con mayor asiduidad.
Como presidente de Aprisi, organización surgida a comienzos de este año, Eduardo Loza tiene una historia trágica sobre sus espaldas. El 7 de octubre de 2003, la muerte violenta de su hijo ocurrida en la cárcel de Coronda –donde el muchacho de 22 años estaba recluido en el pabellón psiquiátrico– lo marcó en forma definitiva, aunque no le impidió seguir luchando por un problema que aqueja a otras tantas familias santafesinas. “No estamos a favor del delito ni lo defendemos”, aclara, y agrega que “trabajamos para que nuestros hijos tengan un destino”.
De acuerdo con su visión, la falta de trabajo es el principal aliciente que empuja nuevamente al delito a los detenidos que son liberados. Loza señala que “al mes de que salen se dan cuenta de cómo están las cosas afuera y empiezan a apretar a alguien para que les dé plata. Entonces, se arriman otra vez al circuito del delito”. A ese futuro negro, los integrantes de Aprisi pretenden oponer una red solidaria que, al menos, arrime una salida a quienes salen de prisión; una premisa que, sostienen, debe empezar a trabajarse en el período previo a la liberación.
En esa línea, Aprisi trabaja en sintonía con el Patronato de Liberados y miembros de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC). A mediados de junio, lograron reunirse con el director del Servicio Penitenciario (SP) de la provincia, Fernando Rosúa, a quien le expusieron algunas inquietudes e ideas. Entre ellas, le propusieron que se le pague a cada preso que sale en libertad un subsidio de 200 pesos para que pueda subsistir durante los primeros seis meses, un período clave, ya que en él se producen la mayor cantidad de reincidencias. “Averiguamos que por cada detenido la provincia gasta mensualmente unos 230 pesos y nos preguntamos: ¿por qué no sostener por un breve lapso ese dinero para permitir un reinicio un poco más digno?”, explicó Loza para luego advertir que esa idea finalmente se concretará con la determinación tomada por el gobierno santafesino.
Ana Mancinelli también conforma la asociación y, según señala, uno de los principales obstáculos que encuentran es “el desconocimiento de la sociedad ante la problemática de los detenidos”. Para la mujer, “existe un tabú y un constante mirar para otro lado”. Mancinelli recuerda que quienes pueblan las cárceles son ante todo jóvenes que no conocen la cultura del trabajo. “En nuestra corta vida ya podemos evaluar logros, como el de un chico de 24 años que hace poco salió en libertad. Empezó a hacer algunas changas, se compró una bicicleta, a pesar de que vivió de prisión en prisión desde los 14 años”, explicó.
Dentro de sus objetivos, Aprisi se propuso “actuar en la comunidad con programas de prevención e integración social y peticionar a las autoridades por un mayor respeto para quienes estén privados de su libertad o la recuperen, y atender las consultas de los familiares”, entre otros.
El otro “gran sueño” es lograr que se ponga en marcha un tren a Coronda para que se trasladen los familiares de los detenidos en la Unidad I. “Es un costo económico muy grande cumplir con las visitas y la mayoría de nosotros somos gente humilde”, recuerda Loza. A principios de año, mantuvieron conversaciones con dirigentes de Amigos del Riel, que plantearon la posibilidad de acondicionar un par de vagones para pasajeros. “También conversaremos con la empresa ferroviaria NSA, para ver si se pueden poner a punto vagones para pasajeros, a pesar de que sólo cuenta con un servicio de carga”, concluyó.
UNA IDEA: LUSTRABOTAS
La Organización No Gubernamental Aprisi todavía está en la búsqueda de la personería jurídica, un trámite que no es menor pero que abre puertas. “Una idea es instalar puestos de lustrabotas como los que existen en San Pablo y Río de Janeiro para que los liberados tengan un recurso para ganarse la vida”, señaló Eduardo Loza, presidente de la institución. Con el proyecto bajo el brazo, los integrantes de Aprisi se dirigieron al Concejo Municipal a fin de que la propuesta se incluya en el Fondo de Emprendimientos Productivos (FEP).
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