FAMILIARES DE REOS EFECTUARON UNA INUSUAL PROTESTA
Una inusual protesta se llevaba a cabo en Coronda protagonizada por un grupo importante de familiares de detenidos que ayer decidieron quedarse encerrados en el pabellón 7, después de la visita, reclamando el traslado de dos reclusos que, según denunciaron, fueron víctimas de apremios por parte de agentes penitenciarios.
El director del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa, encabezaba ayer las negociaciones con los familiares de los detenidos y aseguró que si bien los dos internos denunciaron que habían sido víctimas de apremios, no lograron constatarlo porque no dejaron que los revisen.
El funcionario destacó que si bien les había ofrecido un traslado a la cárcel de Las Flores, los dos reclusos se negaron porque querían estar en Rosario, cerca de sus familiares y según explicó, se mantenían intransigentes con respecto a traslados a otro lugar que no fuera la Unidad 3 de Rosario.
En el pabellón en el que se inició el conflicto conviven 98 detenidos que, sumados a unos 50 familiares que se quedaron, generaron un importante núcleo humano que llevaba horas de hacinamiento y encierro. “Algunos familiares se quedaron por propia voluntad, otros no”, destacó una fuente que estuvo comunicada con los manifestantes.
Familiares de los detenidos que habían salido antes de que se iniciara la protesta estaban muy preocupados. “Mi nieta de dos años quedó adentro con mi nuera, y no sé cómo están”, dijo ayer una mujer en diálogo con El Ciudadano. “No toda la gente se quedó porque quería. Hay criaturas y gente grande que la está pasando muy mal”, dijo otra joven que esperaba noticias en la puerta de la cárcel. Al cierre de esta edición una decena de familiares retenidos había salido del penal. Rosúa se encontraba en Coronda, pero no había logrado terminar con la protesta, que de continuar amenazaba con crear un conflicto de proporciones.
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