FARINELLO: “SANTA FE NO VA A SER LO MISMO”.
“Hay sensación de impotencia, historias de vida muy tristes. Muchos no quieren volver a la casa porque ahora pueden comer, mal o bien, todos los días; saben que tienen que volver a sus casitas, donde perdieron lo poquito que tenían”, afirmó en relación a lo que pudo palpar en sus primeras horas en algunos de los barrios afectados.
“Tengo que dar esperanza, pero vengo medio cabizbajo, tristón, cansado por todo lo que está pasando. La gente espera que les lleve esperanza y quiero que Dios me de fuerza para poder dársela”, agregó.
El religioso aseveró que “lo único que se puede hacer es colaborar y rezar; a veces el dolor es una posibilidad de acercarse al auxilio de Dios”.
“Ahora hay misterio, dolor, necesidades. Pero la ayuda no debe venir del cielo sino de un gobierno organizado, porque Dios hace milagros a traves nuestro”.
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