FARIZ, DEGOUMOIS Y LOS ABOGADOS SATÉLITES: LAS CAUSAS DE UNA RELACIÓN
Las relaciones entre el juez federal Eduardo Fariz y el cuestionado abogado reconquistense Ricardo Ceferino Degoumois se fueron profundizando en los últimos años. De hecho, ante el Consejo de la Magistratura de la Nación, donde Fariz acumula ya varias denuncias por graves irregularidades en la tramitación de algunas causas y por “acoso laboral” contra empleados, una de ellas hace especial hincapié a sus vinculaciones con un determinado grupo de abogados de la ciudad, liderados por Degoumois. El abogado es un personaje que en los últimos años tuvo un importante crecimiento patrimonial, habida cuenta de las causas en que se vieron beneficiados narcotraficantes y contrabandistas argentinos o paraguayos que cayeron al juzgado de Reconquista. Logró instaurar un sistema por el cual tales delincuentes siempre caen en manos de Degoumois o de sus abogados satélites. “Si esos tipos vienen con otro abogado o tienen el defensor oficial -cuya actividad es casi nula-, nunca salen, pero si la causa la toma Degoumois, logran la libertad a los pocos días, con la resolución de Fariz o algún conjuez de su entorno”, indicaron.
Cuando la causa por “transporte de estupefacientes” llegó a Reconquista, el juez Fariz fue reemplazado por Degoumois como subrogante. Dos días después, cuando retornó Fariz, Degoumois apareció como defensor del principal imputado, Aldo Ferrero. Un sector del Colegio de Abogados de Reconquista quiere que lo suspendan por su conducta antiética -que en realidad fue una constante en su carrera-; otro más duro, pretende que la sanción sea aún mayor: que directamente le retiren la matrícula.
Degoumois logró montar un coqueto estudio jurídico en la ciudad, con un sistema de circuito cerrado de tv en cada rincón y hay quienes indican que también contaría con micrófonos ocultos. Después de que le tirotearon el estudio optó por moverse casi siempre con guardaespaldas. Incluso, tiene como asesor permanente al ex jefe de Drogas Peligrosas de Santa Fe -en buena parte de la década del ’90-, el comisario retirado Alfredo De Félix, quien reside en Reconquista. El policía fue desplazado en la anterior gestión de Jorge Obeid.
Fariz también demostró un importante crecimiento económico en los últimos tiempos, aunque no aparece nada a su nombre. Casi todos sus bienes están a nombre de sus hijas. Una de ellas, la mayor, que es abogada recién recibida, cuenta con cinco propiedades y varios automóviles. El año pasado, Fariz compró tres vehículos, uno para cada uno de sus hijos. A su vez, ordenó la construcción de un coqueto estudio jurídico para sus hijos en Villa Ocampo -donde reside su familia- y compró una casa quinta, cerca de la Tercera Brigada Aérea de Reconquista, que figuraría a nombre de su hija Cecilia Fariz. Su hermano médico -accionista del sanatorio Ludueña de Reconquista y director del Centro de Salud de Flor de Oro, un pequeño poblado del norte santafesino- dispone de dos automóviles Mercedes Benz último modelo.
“Lo que yo quiero es que la sociedad esté convencida de que trato de ser un juez justo y para eso trabajo. Para eso estoy mañana, tarde y a veces de noche, solo, sin ningún personal”, señaló en su defensa.
Consiguió también que varios abogados reconquistenses firmaran alguna adhesión a su figura, pero eran los mismos que antes o después se reunían con él a convenir el documento. Obviamente, entre ellos se encontraban los abogados que lo reemplazaron como conjueces en los últimos tiempos que, por esas casualidades de la vida o arte de magia, siempre son los mismos.
Fariz trató de lograr el apoyo de la Iglesia, pero no lo consiguió. El obispo de Reconquista, Andrés Stanovnik, hace tiempo le bajó el pulgar e incluso no dudó en cuestionarlo públicamente. Y a Fariz le duele no tener el perdón de Dios.
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