FELLNER SE FUE Y DUHALDE TAMBIÉN AVALA QUE EL PJ VAYA A ELECCIONES
El gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, hizo ayer lo que esperaba de él Néstor Kirchner: presentó su renuncia a la presidencia del Partido Justicialista, un cargo para el que había sido elegido apenas el viernes último. Al jujeño le siguieron otros mandatarios que también integraban la conducción.
El PJ quedó así próximo a la acefalía total. Hasta anoche, seguían en sus cargos las autoridades que responden directamente a Eduardo Duhalde y un par de gobernadores que no pueden definirse como opositores a Kirchner pero que tampoco reportan a la Casa Rosada ciegamente.
Frente a esta situación, los principales dirigentes partidarios buscaban una salida “civilizada”.
Una alternativa posible que anoche cobraba consenso es convocar a una elección interna para consagrar nuevas autoridades, una mesa de conducción que nazca sin cuestionamientos, tal como anticipó Clarín ayer.
El ex presidente Eduardo Duhalde hizo propio este camino y ayer aparecía como su fogonero más apasionado. En rigor, la idea había sido tirada por los gobernadores más cercanos a Kirchner, con el visto bueno del Presidente.
Según fuentes partidarias, Duhalde y Kirchner acordaron el trazo grueso de la jugada en diálogo telefónico: las elecciones serían convocadas para dentro de seis meses (algunas fuentes hablaban sólo de noventa días) y, claro, el Presidente encabezaría una lista para pelear la titularidad del partido. Se busca, en realidad, que sea la única lista que se presente.
Es que no parece muy claro, hoy, quién se atrevería a enfrentar a Kirchner en una interna. Lo que está cantado es que el Presidente tendría algo más que poder de veto para armar la nómina. Se descuenta que no encontrarían lugar en ella los sectores más críticos del “estilo K”, como el cordobés José de la Sota o el santafesino Carlos Reutemann.
Duhalde recibió por la mañana una carpeta de sus asesores en la que se evaluaban dos escenarios posibles: la intervención judicial y la convocatoria a elecciones internas. Otro camino, abonado desde el Gobierno, proponía nombrar a Kirchner como titular del PJ a través de un nuevo Congreso partidario “de consenso”, como el que sesionó el viernes en Parque Norte.
Duhalde considera que la intervención podría impactar negativamente en la dirigencia peronista, incluso con consecuencias institucionales perjudiciales para Kirchner. Por eso, resolvió impulsar la solución de las internas.
Según fuentes del PJ, el ex presidente se comunicó con Kirchner para cerrar la idea general, que deberán pulir los operadores. Ahora falta comunicarlo al resto del PJ, básicamente a los gobernadores que ayer renunciaron, como resultado de una fuerte ofensiva presidencial, a la conducción elegida hace tres días.
Ellos son, además de Fellner: el santafesino Jorge Obeid, el sanjuanino José Luis Gioja, el formoseño Gildo Insfrán, el riojano Angel Maza, el vice de Corrrientes, Eduardo Galantini, y el senador Miguel Pichetto.
Siguen los dirigentes duhaldistas, como José Díaz Bancalari, Eduardo Camaño o la propia Chiche Duhalde; la esposa de De la Sota, Olga Riutort, y los gobernadores de Salta, Juan Romero, y de La Pampa, Carlos Verna.
Lo de Fellner no sorprendió: estaba cantada su dimisión, un poco por su cercanía a Kirchner y otro poco porque su presidencia partidaria había nacido notablemente menguada de poder.
Ese fue uno de los resultados de la tensión que se vivió en Parque Norte, donde el kirchnerismo quedó indisimulablemente enfrentado al PJ más tradicional.
Ahora no es fácil solucionar el mecanismo de convocatoria a la interna: reunir a un Congreso del PJ, el máximo órgano partidario, es una misión imposible. Una posibilidad es que se reúna la mesa de conducción ejecutiva y que, antes de aceptar las renuncias de sus miembros, apruebe el llamado. La Junta Electoral, al menos, sigue íntegra.
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