FIESTA NACIONAL EN SALADILLO
Daniel Ramoneda, de 47 años, tomaba mates en el Parque Regional Sur, mientras recordaba su infancia en el arroyo Saladillo. También, los nombres con los que los chicos del barrio bautizaron cada tramo de ese curso de agua barrosa: El Lavarropas, o el Pozo de la Muerte eran zonas temidas, donde sólo se arrojaban los valientes. Allí cerca, sobre calle Arijón, el historiador Alfredo Monzón hablaba sobre la impronta inmigratoria de esa zona desde la apertura del frigorífico Swift, en 1924. Con mayoría de rusos y polacos, pero también con lituanos, checoslovacos, griegos y siriolibaneses, el barrio Saladillo dejó de ser la zona residencial que había soñado Manuel Arijón a fines del siglo XIX, para transformarse en una barriada de trabajadores, mezcla de criollos y emigrados.
Esa mixtura se puede apreciar en el desfile cívico que la Casa de la Cultura Arijón –ubicada sobre la calle del mismo nombre– realiza cada año desde 2001, como celebración del aniversario de la Revolución de Mayo. Con la presencia de centros tradicionalistas, colectividades de la zona, y también instituciones sociales, deportivas y culturales, el desfile avanzó por Arijón a las 11, ante la mirada expectante de los vecinos. Después, continuó su recorrido por Los Andes, Castro Barros y avenida del Rosario, acompañado por las campanadas de la iglesia Virgen de la Merced, que a esa hora llamaba a misa. El desfile finalizó en Serrano y Centenario, a la entrada del Parque Regional Sur, cerca del mediodía.
A la tarde se prolongaron los espectáculos de destreza criolla y juegos camperos. Además, actuaron grupos musicales, y brilló la presencia de la cantante María Elena Sosa. El presidente de la Casa Arijón, Armando Durá, explicó que la iniciativa surgió en un momento “muy complejo, para demostrar que el país no estaba sometido, y aún quedaba gente con orgullo, capaz de sentirse viva”. “Ahora las cosas comienzan a cambiar, estamos más esperanzados hacia el futuro. El desfile también demuestra esos cambios”, agregó.
De hecho, el miércoles por la noche se había inaugurado en la casa una primera etapa de remodelaciones, que se realizaron con fondos provinciales. Además, ayer desfilaron algunas disciplinas que allí se enseñan, como yoga y danzas árabes.
Al desfile lo encabezó el grupo de motociclistas Custom, seguido por la Agrupación de Bomberos Zapadores. También estuvo la Escuela del Dragón, donde se dictan clases de kung fu. Los niños y niñas de la escuela estaban ataviados con casacas chinas, y habían diseñado un dragón de plástico colorado, que llevaban por la calle formando un trencito. Además, desfilaron representantes de la biblioteca rusa Alejandro Pushkin, que comenzó a funcionar en 1916; la Sociedad Polonesa Federico Chopin, y el Centro Cultural Croata.
Luego fue el turno de diversos centros tradicionalistas; entre ellos, la Agrupación de Gauchos de Güemes, El Penacho, o un grupo devoto del Gauchito Gil. Además, desfilaron la murga Bombo Roto, del barrio Parque Casas, y el centro de jubilados Nueva Vida, entre otras agrupaciones.
Bajo el sol, después del desfile los caballos retozaron, atados de los árboles del Parque. Hasta allí también llegaron el intendente Miguel Lifschitz y el concejal socialista Horacio Ghirardi, para saludar a miembros de diversas instituciones. Más allá, quienes estaban vestidos de gauchos o chinas se mezclaban con representantes de colectividades diversas. Algunos encendían el fuego para juntar la familia alrededor de un asado al aire libre, como modo espontáneo de hacer honores a la celebración patria.
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