Fijaron nueva fecha para la indagatoria de Ilarraz: el cura fue citado para el 24 de junio
El religioso acusado de Corrupción agravada de menores deberá volver el 24 de junio a Paraná.El cura Justo José Ilarraz debería haberse presentado para ampliar la indagatoria a mediados de mayo, pero la jueza de Transición número 2, Paola Firpo, a cargo de la causa, se enfermó y suspendió esa instancia. Luego, no volvió a citarlo. Recién este 27 de mayo, la magistrada reasignó una nueva fecha para completar el trámite. Este lunes fueron notificadas las partes, según se confirmó a ANÁLISIS DIGITAL. Además, la abogada querellante Rosario Romero informó que aprobaron su pedido de ampliación de pericia a las víctimas, que consistirá en determinar si sufrieron Síndrome de Estocolmo. En tanto, se indicó que la fecha para concretar la pericia psicológica al cura, será fijada cuando lo dispongan los médicos de tribunales. De ANÁLISIS DIGITAL
Finalmente, la jueza volvió a fijar fecha para la ampliación de la indagatoria al cura. Si bien en primera instancia estaba prevista para el 15 de mayo, Firpo se enfermó, suspendió la medida de prueba y hasta el miércoles 27 de mayo no había vuelto a fijar fecha. Sin embargo, las partes fueron informadas recién este lunes.
Asimismo, se indicó que se aprobó el pedido de Romero, para que se amplíe la pericia sobre las víctimas, con el objetivo de determinar si sufrieron el Síndrome de Estocolmo. La querellante requirió que la medida de prueba se realice con los mismos estudios que ya se les practicaron, para no volver a someterlos al proceso y no llevarlos a una revictimización.
Los siete jóvenes que acusaron al cura Ilarraz de graves abusos, hechos que ocurrieron cuando eran apenas adolescentes y cursaban los primeros años de la escuela secundaria en calidad de pupilos en el Seminario, entre 1985 y 1993, ya fueron sometidos a una pericia, ordenada por el anterior juez de la causa, Alejandro Grippo. Ese estudio fue realizado por el equipo médico forense de Tribunales.
Romero pidió a la jueza Firpo que se amplíe esa evaluación psicológica ante la presunción de que las víctimas pudieron haber quedado en algún momento afectadas por el denominado Síndrome de Estocolmo durante el período en el que varios de ellos intercambiaron correspondencia con el cura, aún cuando se habían alejado del Seminario, y el cura ya no era su director espiritual ni su prefecto de disciplina, tareas que Ilarraz cumplió en el Seminario. Esas dos funciones le habían sido encomendadas por el ex arzobispo Estanislao Karlic, de quien fue secretario privado no bien se ordenó cura, en 1984.
Por otro lado, también está pendiente la pericia psicológica a Ilarraz, que se hará cuando lo dispongan los médicos forenses de tribunales.
Síndrome de Estocolmo
La Justicia investiga los abusos que se atribuyen al cura Ilarraz, suspendido en el oficio sacerdotal desde septiembre de 2012, a partir de una investigación de oficio que ordenó el procurador general de la provincia, Jorge Amílcar García. Siete víctimas describieron, de un modo descarnado, de qué modo el cura abusó de ellos mientras eran adolescentes, ninguno mayor de 15 años, aprovechando de su doble función de prefecto de disciplina y guía espiritual.
El síndrome toma su nombre de un hecho policial ocurrido en la ciudad sueca de Estocolmo, en 1973, cuando se produjo el asalto a un banco con toma de rehenes que duró seis días. La Policía negoció cuanto pudo con el asaltante, Jan Erik Olsson, pero finalmente decidió irrumpir por la fuerza y liberó a los rehenes, y detuvo al delincuente, aunque después, cuando se tramitó el juicio, ocurrió un hecho inesperado. Los rehenes se negaron a testificar contra el asaltante, con quien habían creado un vínculo psicológico que después, el criminólogo Nils Bejerot definió como Síndrome de Estocolmo.
Los especialistas señalan que el Síndrome de Estocolmo opera como un mecanismo de identificación de la víctima con el victimario: un cuadro de angustia profunda derivada de un secuestro, por ejemplo, produce una identificación con el agresor como modo de aliviar esa angustia, y que se suele traducir en actitudes de sumisión, pasividad o de obediencia ciega.
Ilarraz ejerció, a su modo, ese tipo de relación dominante con sus víctimas, según se desprende de las actuaciones que se tramitan en la Justicia. Los hechos ocurridos en el Seminario fueron investigados por la Iglesia, entre 1995 y 1996, y concluyeron, ese último año, con la aplicación de una sanción ordenada por Karlic: al cura lo condenaron al destierro, le impidieron volver a Paraná y no le permitieron volver a tener trato con los seminaristas.
Pero Ilarraz, según el relato de las víctimas, mantuvo intacto la relación con sus expupilos, y lo hizo a través del intercambio de cartas. El cura no sólo enviaba cartas a sus víctimas, sino también a las familias de éstos. Eso contó una de las víctimas que debió acudir a Tribunales la última semana, citado por la jueza Firpo, para reconocer como propias las cartas que Ilarraz presentó como prueba.
La medida fue resuelta por la magistrada el 27 de abril último, y en su resolución, que se hizo pública, consignó las iniciales de las tres víctimas que citó “con el fin de que realicen el reconocimiento de la documental presentada en la causa”.
Pero el pedido de ampliación de la pericia derivó en un entredicho entre querellantes y defensa. La defensa de Ilarraz no se mostró conforme con el pedido hecho por la querella de ampliar la pericia a las víctimas, con el fin de evaluar si fueron afectadas por el Síndrome de Estocolmo.
Fuente: Análisis Digital
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