FILTRACIONES AFECTARON OBRAS EN LA BASÍLICA DE GUADALUPE
El problema de la Basílica de Guadalupe no es nuevo. Desde hace varios años comenzaron a aparecer fisuras en el piso, las paredes y los cielorrasos, lo que motivó al párroco y a los vecinos a reclamar por su urgente reparación. Un abrazo simbólico desencadenó la participación del municipio y la provincia, en procura de salvar este edificio tan caro a los afectos de los santafesinos.
A principios de 2005 se encargó un estudio para comprobar las causas que ocasionaron los graves daños estructurales. Del trabajo que realizó la empresa Encon, especializada en la materia, se dedujo que el motivo fundamental que generó la inestabilidad estructural del edificio es el conducto pluvial situado en el eje de calle Padre Genesio.
Los resultados obtenidos del estudio indicaban que la mayor causa de pérdida de capacidad de carga del suelo se debía a filtraciones desde y hacia el conducto pluvial ubicado en el lado sur del edificio, lo que ocasiona que las partículas finas emigren hacia esa zona.
Por tal motivo, la Municipalidad acordó con el párroco Ovidio Panigo su inmediata intervención. Dichos trabajos se están ejecutando en este momento, ya que hay una escuela enfrente por lo que se esperó a los meses de vacaciones para no ocasionar inconvenientes.
Así lo explicó el secretario de Asuntos Hídricos Horacio Ruiz que, además, explicó que la tarea que están llevando adelante consiste en el “recubrimiento con geotextil del desagüe, para evitar la fuga de finos. También tareas de compactación de suelos”. El propósito es que “en un futuro no se produzcan hundimientos”.
En esa cuadra, sobre Padre Genesio y Patricio Cullen, pasa un “conducto pluvial de grandes dimensiones que desemboca en la laguna Setúbal” que, si bien no produjo “problemas” sí “un hundimiento desde hace mucho tiempo”. En este momento, por la aplicación del geotextil, “se tuvo que romper el pavimento”.
En la Basílica
Cuando observaron que un caño comenzó a despedir agua justo en el lugar donde se iniciaron las falencias estructurales, lindante con el altar, los operarios que están trabajando en la Basílica lanzaron la voz de alerta.
Precisamente se había roto un caño producto de la intervención del municipio pero, según lo indicó Ruiz, ya está reparado. Mientras los municipales continúan trabajando en la cuadra al sur del edificio, la empresa Funcor hace lo propio en el interior del mismo.
El alerta de sus representantes tenía lógica: lo que ocasionó el deterioro de la Basílica fue la humedad de los cimientos, y esto seguramente aumentaría los porcentajes de la misma. “Eso determina que los suelos vayan cediendo y tengan menos capacidad portante. Realmente a nosotros nos preocupa que ocurra tan cerca de los trabajos que estamos haciendo, que esto produzca un lavado de los pilotes que estamos terminando de hacer”.
Luis es uno de los representantes de la empresa cordobesa encargada del realce del edificio. En este momento, trabajan en “realizar pilotes y micro pilotes que van a profundidades variables de acuerdo con la capacidad portante del suelo”, con el fin de “transmitir las cargas de toda la Basílica a un suelo de mayor capacidad portante, de mayor calidad”.
Este contenido no está abierto a comentarios

