FIN DE UN ENCUENTRO EN EL QUE ROSARIO SE LLEVÓ LOS ELGIOS
La denominada Feria de la Gobernabilidad Experiencia Rosario, encuentro impulsado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que reunió a representantes de unos cien municipios de América, llegó a su fin ayer con un acto desarrollado en auditorio del parque de España.
Para el anfitrión del evento, el intendente Miguel Lifschitz, se trató de “un enriquecedor avance en la integración de políticas comunes para ciudades de catorce países de Latinoamérica que se enfrentan a demandas y desafíos parecidos”. Por otra parte, el intendente destacó la firma de 75 convenios de cooperación y la repercusión internacional que ha tenido, una vez más, la ciudad de Rosario.
Los elogios a la gestión local de la última década fueron una moneda común por parte de los invitados. La costa alambrada por problemas de derrumbe, los barrios sumergidos en la pobreza y la marginación social, los problemas estructurales de una ciudad con grandes diferencias sociales no fueron escollos a la hora de los análisis positivos durante el encuentro internacional.
Por el contrario, fueron el marco dentro del cual la gestión municipal se ha ganado puntos a favor “por la capacidad de haber integrado a muchos actores sociales en una lenta transformación ciudadana y en una revalorización de la política a pesar del modelo de concentración de la riqueza y destrucción del Estado”, sostuvo el director del Proyecto Regional de Gobernabilidad Local para América Latina del PNUD, Juan Manuel Zalazar.
“Mis conclusiones son por una parte cuantitativas, con los 75 municipios que han manifestado que quieren seguir aprendiendo de Rosario, y la cualitativa porque luego de estos tres días, la ciudad ha dado muestras que es aún más de lo que se suponía, esto lo digo por el contacto directo con la gente, desde un taxista hasta un almacenero, que nos ha dado muestras de la calidad humana y el nivel educativo que tiene Rosario”, comentó Zalazar.
El directo del proyecto del PNUD recordó en este sentido las dos ciudades elegidas con anterioridad: Bogotá (Colombia), y Guayaquil (Ecuador), y resaltó como grandes diferencias que la primera elegida, en líneas generales, fue el producto de un gran cambio institucional, mientras que la segunda, fue el fruto de un gran plan de inversiones. Ninguno de estos dos procesos descriptos, según se aclaró, tuvieron parangón con la realidad de Rosario, según declaró el especialista, que destacó el valor de la gestión local en acción política, social y cultural, a pesar de que no hubo mayores cambios políticos ni grandes inversiones especificas.
Zalazar volvió a poner en un recuadro la implementación estratégica en la planificación de la ciudad, el presupuesto participativo y la descentralización administrativa, como ejes de una gobernabilidad innovadora con participación en políticas para la infancia, salud y espacios públicos.
En tanto, algunos de los invitados insistieron con que su objetivo es “aprender de Rosario”. En el caso del intendente de la ciudad paulista de Guarulhos, Eloi Pieta, destacó de la gestión local el área social y de salud.
“Mi ciudad es industrial y de un millón y medio de habitantes, pero a diferencia de Rosario, que es centro de una región, es periférica, a pesar de que es autónoma y que tiene de 400 años de vida”, dijo el intendente del PT, quien destacó el progreso de Rosario en los últimos años.
Por su parte, el jefe municipal de Buenaventura, una ciudad portuaria colombiana a dos horas de Cali, expresó: “Como médico valoro mucho la política desarrollada en cuanto a salud. Claro que en mi ciudad tenemos una realidad diferente, con problemas con el narcotráfico, guerrilla armada y grupos paramilitares, y una desocupación arriba del 28 por ciento. Sin embargo, muchas de las políticas que ha desarrollado Rosario nos pueden ser muy útiles en el rediseño de una gestión que, en mi caso, recién se inicia y mientras que la de Rosario tiene de una década de experiencia”, dijo el intendente del Partido Liberal.
En tanto, en el cierre del evento participaron como panelistas los intendentes de Miraflores, Perú; Pereira, Colombia, y Potosí, Bolivia.
CENTROIZQUIERDA
Un grupo de nuevos intendentes latinoamericanos, cercanos a la visión política de la centroizquierda y de admiradores los 15 años de la gestión socialista local, posaban ayer abrazados a un sonriente Miguel Lifschitz. La foto de recuerdo se repetía en el cierre de la Feria. “Hubo intendentes de distintos partidos pero, claro, la tendencia de centroizquierda avanza porque es una nueva forma de transformar las sociedades latinoamericanas, en donde la palabra exclusión es la característica común y no es casualidad que haya tantos”, dijo un Lifschitz exultante.
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