FINALIZÓ CON ÉXITO LA PRIMERA MISIÓN EUROPEA A LA LUNA
Esta aventura empezó en setiembre de 2003 en el Centro Espacial Kourou, en Guayana francesa. Y culminó ayer, con éxito, cuando una sonda chocó contra la superficie de la Luna y encandiló a los privilegiados que pudieron observar el impacto en vivo y en directo desde los telescopios de distintos observatorios del mundo.
La misión de la Agencia Espacial Europea (ESA), que lanzó a la sonda Smart 1 con el cohete Arianne el 27 de setiembre de 2003 y la puso en órbita en noviembre de 2004, tenía previsto un final así: con el aparato estrellado en un paraje lunar que se conoce como Lago de la Excelencia. Ese encuentro demasiado cercano dejó un cráter que se estima de unos 3 a 10 metros de diámetro, y con un profundidad de aproximadamente un metro.
Smart 1 —un cubo cuyos lados medían un metro y de 290 kilos de peso, la primera sonda de origen europeo en tomar contacto con la superficie de la Luna—, empezó sus observaciones científicas en marzo de 2005. Desde entonces, envió 20 mil fotos de una nitidez que nunca se había conseguido. Con ellas se pueden observar detalles de hasta 40 metros de largo.
“Los científicos pudieron precisar, además, la presencia de calcio y magnesio; y pudieron medir las diferencias de composición en el nivel de los picos centrales de los cráteres, llanuras volcánicas y gigantescas cuencas de impacto”, reveló el informe difundido por la ESA.
En esta misión, sin embargo, no sólo fue valioso el material fotográfico o las conclusiones sobre la composición lunar. También se probó un nuevo tipo de “propulsión”. Se utilizó un motor iónico para elevar lentamente la órbita de la sonda durante 14 meses hasta que pudo ser atraída por la gravedad lunar.
El motor, que usó electricidad de los paneles solares colocados en la nave para producir un torrente de partículas con carga eléctrica —a eso se llama iones—, generó una ligera fuerza de empuje y necesitó únicamente 80 kilos (un equivalente a 50 litros) de un combustible que se conoce como xenón.
La Smart 1 terminó estrellada —chocó a una velocidad de 7.200 kilómetros por hora—, pero antes también fue estrella: gracias a su viaje y sus observaciones ahora se puede saber algo más sobre cómo evolucionó la Luna y, tal vez, hasta cómo se formó.
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