FINALMENTE, EN MÉXICO SABRÁN QUIÉN ES EL NUEVO PRESIDENTE
El presidente del tribunal, Leonel Castillo González, informó hoy a través de un comunicado que mañana habrá una sesión pública en la que se conocerán las resoluciones vinculadas con la validez de la elección, los cómputos finales del escutrinio y la probable proclamación del presidente electo.
El primer escrutinio dio a Calderón, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) una ventaja del 0,58 por ciento de los votos sobre el izquierdista Andrés López Obrador, candidato de la coalición Por el Bien de Todos.
Pero López Obrador denunció fraude y llamó a sus seguidores a una campaña de resistencia civil que incluyó movilizaciones, campamentos y bloqueos de calles.
La intención de López Obrador es la de lograr que el tribunal electoral ordene el recuento completo de los votos, pero hasta el momento las autoridades han rechazado las denuncias de un fraude generalizado en las mesas de votación.
El tribunal se centró en 375 impugnaciones puntuales, en una revisión que no alteró significativmente el resultado conocido, y ordenó un análisis sobre otras 11.839 para estudiar si la elección se llevó a cabo de manera transparente.
La agencia italiana ANSA informó que la mayoría de los analistas descarta en México la posibilidad de que el tribunal declare la invalidez de las elecciones presidenciales.
Pero si eso sucediera, el Congreso deberá elegir un presidente interino que convocará a una nueva elección en un término de un año y medio.
Ante la posibilidad creciente de que el tribunal proclame a Calderón como jefe de Estado electo, López Obrador convocó para el próximo 16 de septiembre a una Convención Nacional para designar a un jefe de la resistencia o presidente en las sombras capaz de impulsar cambios en las instituciones.
Esa figura, en la estrategia de López Obrador, servirá para debilitar a Calderón, quien defiende la validez de los comicios.
Por su parte, el gobierno de México aseguró hoy que se abstendrá de recurrir al Ejército para reprimir el bloqueo de calles en la capital mexicana.
El temor a una represión del Ejército fue enunciado por la coalición de izquierda Por el Bien de Todos que lidera el candidato presidencial López Obrador.
“En la democracia que vive México, el Ejército jamás reprimirá a nadie”, dijo el vocero de la Presidencia, Rubén Aguilar.
Aguilar consideró “propagandística” la denuncia de López Obrador, quien alertó ayer sobre la intención del gobierno de usar al Ejército para desalojar a sus seguidores.
“El Ejército es institucional y ha sido fundamental para consolidar y defender el proceso democrático”, dijo el portavoz, quien recordó que “jamás en este sexenio ha reprimido a nadie”.
Sobre la advertencia de la izquierda de que boicoteará la asunción del nuevo mandatario el 1 de diciembre, como hizo el viernes con la ceremonia del informe anual del presidente Vicente Fox, Aguilar dijo que “no hay nada que pueda impedir la entrega de la banda presidencial”, informó la agencia italiana ANSA.
López Obrador pidió ayer al Ejército “no caer en la tentación de reprimir” a los grupos instalados en avenida Reforma y en la Plaza de la Constitución o Zócalo, corazón de la capital.
El uso del Ejército para reprimir es un tema sensible en un país donde los militares están acusados por la represión en los 60 y 70.
El 2 de octubre de 1968 miembros de las Fuerzas Armadas fueron acusados de la masacre de numerosos estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en el céntrico barrio de Tlatelolco.
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