FIRMARON EL PLAN GINEBRA
Ante personalidades de todo el mundo, y con la presencia de unos 400 delegados palestinos e israelíes, se firmó ayer el “Plan Ginebra”, una iniciativa que busca encontrar una solución al conflicto de Oriente Medio. A pesar del rechazo del gobierno israelí de Ariel Sharon, y de los sectores radicales palestinos, los asistentes a la ceremonia en la ciudad suiza de Ginebra se mostraron optimistas en cuanto a la aplicación de este plan de paz, y su viabilidad.
Entre las personalidades estuvieron los ex presidentes de EE.UU. y Polonia, y premios Nobel de la Paz, Jimmy Carter y Lech Walesa; el irlandés John Hume, otro Nobel de la Paz, y numerosos intelectuales europeos. Enviaron mensajes grabados de adhesión, el ex presidente sudafricano Nelson Mandela; el jefe de Estado francés Jacques Chirac, y el premier inglés Tony Blair. Este acuerdo también tiene el aval de Estados Unidos. El secretario de Estado, Colin Powell, recibirá esta semana a representantes israelíes y palestinos.
Los principales artífices del “Plan Ginebra” son el ex ministro de Justicia israelí, Yossi Beilin, y el ex ministro palestino de Información, Yasser Rabbo. Este último recibió finalmente el apoyo del líder palestino Yasser Arafat, quien envió a sus delegados.
Según el “Plan Ginebra”, Israel debe evacuar la casi totalidad de Cisjordania y compartir la soberanía de Jerusalén, mientras que los palestinos renunciarían al derecho al retorno a Israel de 3,8 millones de refugiados.
A continuación los principales puntos de la Iniciativa:
Israel reconoce un Estado palestino que reconocerá a Israel. Las dos partes aceptarán esos Estados como las patrias de los dos pueblos.
El trazado de las fronteras se basará en las líneas establecidas el 4 de junio de 1967. Los palestinos obtendrían el 97,5% de los territorios ocupados por Israel en 1967 (toda la franja de Gaza).
Los colonos que viven en los territorios bajo soberanía palestina serán reinstalados en Israel. Edificios e infraestructuras serán entregados al Estado palestino. La mayoría de las colonias serán evacuadas, con excepción de las que componen el bloque de Gush Etzion, al sur de Jerusalén.
Las dos partes reconocen “la necesidad de un mutuo acuerdo sobre el asunto de los refugiados”, pero sin mencionar jamás el “derecho al retorno” de los refugiados palestinos que huyeron o que fueron expulsados de sus tierras durante la primera guerra árabe-israelí de 1948, ni de sus descendientes, lo que representa cerca de cuatro millones de personas. Los refugiados podrán establecerse en el nuevo Estado palestino o en un tercer país.
Israel y el Estado palestino tendrán sus ciudades capitales “en los sectores de Jerusalén puestos bajo sus soberanías respectivas”. Los palestinos serán soberanos sobre la parte antigua, situada en la parte oriental (árabe) de la ciudad, con excepción del barrio judío y del Muro de los Lamentos. La Explanada de las Mezquitas quedará bajo soberanía palestina con libre acceso, supervisado por una fuerza internacional, para todas las otras confesiones, pero los judíos no tendrán derecho a orar en ese lugar.
Las partes rechazan el terrorismo y la violencia y continuarán políticas conformes a esos principios. Los prisioneros palestinos encarcelados antes de mayo de 1994 serán liberados, así como los niños, mujeres y presos en mal estado de salud. Los palestinos capturados después de mayo de 1994 serán liberados en los 18 meses que siguen a la entrada en vigor del plan.
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