FITO PAEZ, ANTES DE SUS CONCIERTOS EN EL CIRCULO
Haciendo posible presuponer ciertas connotaciones de visceralidad en la obra, Naturaleza sangre lleva por título la placa que Fito Páez presentará en Rosario desde el próximo jueves. Sin embargo, al cuestionar al propio artista acerca de las cualidades de su última edición, el cronista escuchará con sorpresa: “Voy a ser lo más honesto posible, porque a veces uno intenta pero siempre el muñeco aparece y empiezo a hablar al pedo: cada vez sé menos sobre lo que hago. Cuando a veces reflexiono sobre por qué tal forma y no tal otra no encuentro el motivo exacto. Pienso que a lo mejor eso, con los años, forma un estilo. Y a favor de mis detractores tengo para decir que lo mío son cuatro o cinco temas, a los que he ido repitiendo a través de los últimos 20 años. A veces con más humor, a veces con menos, a veces con más o menos colores, pero encuentran al mismo flaco de hace 20 años tocando la viola. La foto que se repite es un tipo encerrado en su habitación haciendo los temas con el piano. Esa es la foto que veo. Después las circunstancias puede que sean diferentes, pero la pulpa de las canciones siempre es la vida amorosa, mirar adentro de la vida contemporánea y de eso se trata todo el negocio de las canciones, por lo menos de las mías”.
No resulta sencillo asimilar la frase en boca de uno de los compositores más exitosos del rock–canción en las últimas dos décadas. Y aunque suene a neta autocrítica, no es ésa la postura del compositor, quien en su entrevista con Rosario/12 refutó: “Esto no es una autocrítica, al contrario, es quitarle pretenciosidad. Eso es lo que hay. La autocrítica es lo que nadie de ustedes puede saber, que es la zona en la que estoy trabajando en soledad con mis materiales. Ahí puede llegar a entrar la autocrítica, en público eso no ocurre. En el momento en que decidís editar la canción empezaste a hacer tu fuerza, la fuerza de la música y de tus decisiones”.
Desde el jueves, las fortalecidas creaciones de Páez sonarán en el teatro El Círculo. Así, durante cuatro noches (el jueves, viernes y domingo desde las 21.30 y el lunes 16 a partir de las 20), en la sala de Laprida y Mendoza el público seguramente se encontrará con aquéllas obras que se vieron reforzadas por la masividad y con las nuevas piezas que cargan con las fuerzas propias de su autor, quien para su visita a la ciudad estará acompañado por Guillermo Vadalá (bajo), Sergio Verdinelli (batería), Javier Lozano (teclados) y el también rosarino Gonzalo Aloras, quien desde su rol de guitarrista se consolidó como un buen secuaz para Páez. Un acompañante que goza del reconocimiento del creador de “11 y 6”: “Gonzalo es un músico muy dúctil, muy inteligente. Es un músico curioso, un pibe que tiene ganas y que juega, eso casi no se ve en los músicos, entonces siempre es muy apreciado. Para mí tiene un valor muy alto eso, es un pibe que va a jugar. Además tiene una sensibilidad exquisita”.
Aunque en ese marco de respeto artístico, Páez descree de padrinazgo alguno. “No creo que el hecho de que tocara sus temas en mis conciertos hayan influido en su vida de músico argentino. Incluso está peleando con la edición de su álbum. También hay que comprender que se ha movido mucho la industria, eso hace que para los pibes que están haciendo una música legítima, con corazón, se haga muy difícil el trabajo de la edición y la exposición. Ojalá le sirva tocar conmigo, nada más querría yo que mis amigos salgan para adelante y puedan vivir de su música”, reflexionó.
-Mencionaba los cambios en el mercado discográfico y justamente usted tiene su propio sello independiente en el cual edita sus discos, ¿por allí transita el futuro de la discografía?
-Creo que sí, definitivamente. Fijate que hace unos días me llegó la buena noticia de que vendimos 20 mil unidades a DBN que ya fueron colocadas, y aparte en algunos países en los que las multinacionales nunca nos habían editado, como Holanda, Italia, Francia, Alemania, Bélgica o Inglaterra. Hay discos en todos esos países… ¡y fueron pedidos por teléfono! (ríe). Entonces creo que es una de las formas más directas de llegar a la gente y no moverte con estos aparatos elefantiásicos que son las multinacionales.
-Esto también rompe la vieja idea de algunos músicos que fantaseaban con firmar con un sello multinacional y enriquecerse…
-Eso fue una pavada y ahí creo que los Redondos estuvieron vivos y muy inteligentes. Fueron realmente pioneros en esto. La fantasía que se vivía sobre las multinacionales era que te daban la posibilidad de que te editen afuera, de tener una buena grabación, una buena distribución, pero son todas fantasías que cuando llegás a la hora de los bifes no se diferencian en nada de un flaco que se hizo al lado tuyo, que puede agarrar el teléfono y gestionar cosas importantes.
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