FITO SIGUE DANDO ALEGRÍA
Están buenos los 40… me siento un hombre”, dijo Fito Páez en Almorzando con Mirtha Legrand (América, a las 12.30). Y todo en su charla a solas con la diva pareció confirmarlo. Elegante, inteligente y divertido, con la respuesta rápida y la salida ingeniosa siempre a mano, Fito habló de todo… lo que quiso hablar, y de lo que no, respondió cortés con la boca llena y las fórmulas de ocasión, sin que una sombra de incomodidad le arruinara el maquillaje.
Y aunque Mirtha reniega y dice que prefiere los almuerzos con varios invitados a las charlas íntimas —”hay que estar una hora y media hablando con una persona, ehh…”, es una de sus muletillas en los últimos tiempos—, hay que decir que, a fuerza de imposiciones, la diva maneja cada vez mejor el código del “uno a uno”, y que la de ayer fue una jugada impecable. El jueves, Almorzando… había tenido la confirmación del comentado embarazo de Romina Ricci de boca de la propia actriz (ver Primero…). Y ayer la tuvo del flamante papá. “Es raro, ya soy papá de Martín, que tiene cuatro años y medio, y ahora de nuevo. Es muy conmocionante, difícil de explicar”, fueron las sencillas palabras que eligió Fito para hablar del tema.
Mirtha no se conformó, y sentados a la mesa, volvió a la carga, ahorrándose sutilezas: “¿Y cómo te sentís ahora que vas a ser padre… biológico?”. El, un caballero, no recogió el guante, se confesó un “padre amoroso”, e insistió con que la paternidad se aprende ejerciendo, sin entrar en detalles. Le concedió a la anfitriona el relato de que Cecilia Roth, su ex pareja y madre de su hijo, había reaccionado “muy bien”: “Es una persona extraordinaria”, repitió Fito, como siempre.
Lo que siguió fue una velada agradable y ligera, con anécdotas, humor y un clima distendido, que cerró con un generoso concierto con piano incluido. Además de hablar de su disco Naturaleza sangre, el músico dijo que volverá a filmar, y que ya está trabajando en dos guiones.
“Iba a bailar con mucho resentimiento, porque las chicas no me daban bola… era bastante feo. En ese sentido, la música me dio mucha suerte”, bromeó Fito. “Sos mi amor imposible”, lo desmintió el mensaje de una fan. “Dejame una semanita en tu casa y vas a ver cómo se te pasa”, devolvió él el cumplido.
Mirtha preguntó qué había de cierto en aquello de “sexo, droga y rock & roll”. “Todo eso es verdad… pero el exceso aburre”, fue la respuesta. “¿Has sufrido por amor?”, un clásico. “Sí… pero cada vez menos”. “¿Quién es Fito Páez?”. “No sé… hay mucha gente adentro de uno. Ojalá nunca me entere”. En el ping-pong de preguntas, le tocó a Romina Ricci la definición: “Preciosa. Podría ser mi hija, sí… pero no lo es”.
El músico no perdió oportunidad para despotricar contra el periodismo “compulsivo y siniestro” y la “tilinguería” de la prensa de chimentos. De vuelta de todo, brindó con Fresita al grito de “salute”, y se despidió cantándole, por sugerencia de la diva, a las señoras “que a lo mejor están vírgenes de vos”, pero, según él, “pueden dejar de estarlo”.
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