FORMOSA SE PREPARA PARA UNA ELECCIÓN SIN SORPRESAS
Tranquilo, Gildo Insfrán se encamina hacia su tercer mandato consecutivo. Recorre los caminos de una provincia que le da su apoyo desde 1995. Inaugura una obra allí, lleva su figura de gobernador allá; espera ganar mañana por una diferencia abrumadora otra vez. La medición sobre intención de voto le da un piso de 52% y una proyección cercana al 63%. Aquí no habrá sorpresas.
“No tengo la culpa si la oposición está fragmentada”, cuenta Insfrán en la cabecera de una mesa rodeada por el vicegobernador Floro Bogado, ministros y candidatos del PJ. “Ellos no hicieron una confederación para…, sino contra…”, explica así el arco opositor que formó una alianza de lemas cuya proyección es del 25%.
El tereré va de mano en mano el jueves en esa intendencia de Laguna Blanca, pueblo natal de Insfrán. No hay ni una mueca de nerviosismo en el día final de la campaña. Tampoco se hará el clásico acto de cierre.
La referencia a la oposición llega ante la consulta hecha por el cronista. Más allá de algunas críticas, en devolución de gentilezas, hacia Elisa Carrió, en los dos discursos públicos que dará en la noche del jueves se dirigirá a los formoseños sólo con sus próximas iniciativas. “El campo debe darnos la independencia económica y sustentar la ayuda social”, dice.
Se entusiasma cuando pone sus hechos en cifras: “Fueron 12.105 obras de infraestructura en 2915 días. Una obra cada cuatro días”.
Acepta que Formosa no es la más reluciente de las provincias. Pero marca que “estaba todo por hacer”. Hablará en su despacho de la deuda histórica del Estado con esta región. Comentará que los formoseños pagaron como ninguno los años dominados por hipótesis de conflictos militares, cuando Formosa estaba destinada a ser tierra entregada para conformar una defensa en profundidad del centro del país. Esa visión estratégica habría dejado a esta provincia sin infraestructura, retrasada y dependiente de ayudas de momento.
Pensar de la misma forma
Quizás es el gobernador que mejor puede entender lo que es la realidad de una provincia limítrofe. Desde el ventanal de su oficina ayer se podía ver el pueblo paraguayo de Alberdi, en la otra orilla del río Bermejo.
Es el Día de la Lealtad peronista e Insfrán pasa la jornada rodeado de los cuadros-imágenes de Perón y Eva Duarte, en diferentes momentos de sus vidas. “Está visto, los argentinos recurren al peronismo en los momentos de crisis”, comentaba ayer.
Insfrán el jueves está en su pueblo. Habla de su vieja escuela primaria y se emociona después cuando da el mensaje de inauguración de un importante complejo para chicos con discapacidades. Un hospital, una sala de Caritas y una biblioteca completarán las obras inauguradas en ese poblado a 170 kilómetros al noroeste de esta ciudad.
Piensa en Néstor Kirchner, el presidente al que apoyó cuando pocos gobernadores se animaban a acercarse al entonces candidato. “Por primera vez el poder nacional y provincial piensan de la misma forma”, dice. Les cuenta a sus votantes cómo el Presidente enfrentó a los acreedores externos.
El martes último, Kirchner le dio el sustento público al viajar aquí para inaugurar un hospital de alta complejidad. Ya lo había hecho en junio, cuando Insfrán se aprestaba a ganar otra elección, la de convencionales constituyentes que abrió la puerta para su tercer período de gobierno.
En esa ocasión se firmó un acta de reparación histórica -de ahí la actualidad de la mirada hacia el por qué de la postergación de la provincia- que en cifras significan un sustento económico de $ 156 millones.
Este contenido no está abierto a comentarios

