FRACASAN LAS NEGOCIACIONES CON LA UNIÓN EUROPEA E IRÁN QUEDA MÁS CERCA DE LA SANCIÓN
Las conversaciones de último momento entre la Unión Europea (UE) e Irán, sobre el controvertido programa nuclear que ha puesto en marcha Teherán para enriquecer uranio, concluyeron hoy sin acuerdo, lo que constituye un nuevo fracaso que allana el camino para que el país pueda ser sancionado por el Consejo de Seguridad de la ONU.
El canciller francés, Philippe Douste-Blazy, dijo que la UE pidió sin éxito a Irán la “completa suspensión” de sus actividades de enriquecimiento de uranio, como modo de evitar que el caso iraní sea referido la ONU, esta vez para que votar sanciones.
“Desafortunadamente no fuimos capaces de llegar a un acuerdo”, dijo el ministro francés en una conferencia de prensa tras reunirse durante dos horas en Viena con el jefe de los negociadores nucleares iraní, Ali Lariyani, quien acababa de llegar de Moscú.
Además de Douste-Blazy, y Lariyani, a la reunión celebrada en Viena asistieron el ministro de Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, el segundo del Foreign Office británico, John Sawyer, y el Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana. El ministro británico de Exteriores, Jack Straw, no acudió por estar enfermo.
Las negociaciones fueron un intento desesperado antes de la reunión del lunes próximo de la Junta de Gobernadores del Organismo de Internacional de Energía Atómica (OIEA), la agencia de control atómico de la ONU.
El expediente nuclear iraní está “en una fase crítica”, remarcó el ministro Steinmeier, y el tiempo se escapa de las manos, ya que antes del lunes “o se alcanza un acuerdo que lleve de nuevo a las negociaciones o la situación se tratará en el Consejo de Seguridad”, que podría imponer sanciones.
“Tenemos poco tiempo, si queremos avances tienen que ser ahora”, explicó el jefe de la diplomacia alemana, que recalcó que “la UE está dispuesta en todo momento a sondear nuevas ideas, por eso hemos aceptado la propuesta iraní y nos hemos reunido poco antes de la Junta de Gobernadores”.
Solana agregó que “la atmósfera ha sido muy buena, constructiva y positiva”, pero las posiciones de fondo siguen inamovibles. El funcionario dijo que tiene la esperanza de que antes del 6 de marzo, “nuestros amigos (por la delegación iraní)” vuelvan a la mesa de negociaciones.
Esta fue la primera reunión entre Irán y los representantes de la UE desde diciembre de 2005, y la primera desde que el pasado 9 de enero Teherán rompiese los precintos del OIEA y anunciase el comienzo de los trabajos de “investigación nuclear”, incluido el enriquecimiento de uranio.
Irán había acordado en 2004, en París, suspender todas sus actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio a cambio de mantener con la UE negociaciones sobre incentivos económicos y nucleares a cambio de abandonar esta actividad atómica.
Pero ante la supuesta falta de progreso en las conversaciones, Teherán decidió en agosto de 2005 reactivar de forma unilateral su planta de conversión de uranio en la ciudad de Isfahán, en el centro de Irán. Y a partir de allí el conflicto ha ido subiendo cada vez más de tono.
En enero de este año, Teherán decidió romper los precintos de la ONU en la planta de Natanz y empezar tareas de enriquecimiento. Como respuesta, la UE convocó para el 2 de febrero una reunión de urgencia de la Junta de Gobernadores del OIEA, en la que por el voto a favor de 27 de los 35 miembros que integran el organismo se decidió informar al Consejo de Seguridad sobre el programa nuclear de Irán.
Enriquecer uranio es una actividad legal bajo el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP), siempre y cuando sea para fines pacíficos, algo que el OIEA no ha podido comprobar hasta ahora de forma definitiva en el caso de Irán, país del que exige en su último informe una “cooperación activa”.
En Moscú, el gobierno de Vladimir Putín intentó convencer a Irán de aceptar su oferta de enriquecer su uranio en territorio ruso y no en suelo iraní, para garantizar a la comunidad internacional los fines pacíficos del uranio enriquecido.
Aunque Teherán aceptó en principio la propuesta, las negociaciones se trabaron porque Irán insiste en mantener parte del enriquecimiento en su propio país.
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