FRANCIA NO PUDO QUEBRAR A SUIZA
Se notó que los franceses cargaban con mucha ansiedad por empezar su participación en la Copa del Mundo. Francia y Suiza llegaban a Stuttgart con el objetivo de no quedarse atrás en el Grupo G ya que en el primer turno Corea del Sur había derrotado a Togo por 2-1.
Con todo salió a presionar Francia en los primeros minutos. Un plantel motivado, que quiere regalarle un buen Mundial a su “héroe”, Zinedine Zidane, que se retirará del fútbol al terminar su participación en Alemania; más la sed de “revancha” por la lesión de Djibril Cissé que se sufrió una doble fractura de tibia y peroné a pocos días de comenzar la Copa del Mundo. Los jugadores franceses se quisieron comer la cancha para “homenajear” a sus dos compañeros: la leyenda que se va, y la promesa que no pudo estar. Por el lado de Suiza reinaba el respeto hacia su rival. Respeto, pero no miedo, y Suiza también se animaba con la pelota.
Pero la primera fue para Francia. A los 5, Sylvain Wiltord desbordó por derecha y envió el centro. Thierry Henry apareció solito por el segundo palo. Impactó el balón con la frente, pero la mandó por arriba del travesaño. Buen fútbol en el comienzo. Mucho ritmo, mucho vértigo.
El partido se ponía cada vez más atractivo. Francia buscaba la ventaja, pero Henry estaba muy sólo arriba. Entonces Suiza no se durmió y tuvo una chance clarísima de gol. A los 25, Tranquillo Barnetta desde la izquierda envió un centro al área con mucha rosca, luego de un tiro libre. Los defensores galos se quedaron estáticos y por atrás entraron el defensor Philippe Senderos y el delantero Alexander Frei. El primero pifió el cabezazo, el segundo la miró. El arquero Fabien Barthez estaba desorientado. La pelota, sin que la tocara nadie, picó y dio en el palo. El rebote le cayó a Frei, sólo adentro del área chica. El 9 se sorprendió y le pegó con la rodilla, muy mal. El delantero suizo fue el mejor defensor de Francia y la rechazó.
A los 37 no aflojaban. Frank Ribery desbordó a todos por la derecha, pero no se animó a patear y tocó atrás para la entrada de Henry. El moreno delantero del Arsenal sacó un puntazo. La pelota pegó en la mano de Patrick Mueller. Todos los franceses pidieron penal, pero el árbitro ruso Valentin Ivanov juzgó que el defensor suizo no había tenido intención de detener el tiro con la mano. El partido estaba bárbaro, pero claro, le faltaba lo más importante: los goles.
El primer tiempo se fue igualado sin goles. Hubo muchas situaciones, pero ambos fallaron a la hora de definir. Se disfrutaba del fútbol de Zidane, con algún taco o un pase; o un chiche de Henry. Pero los goles se hicieron desear en la etapa inicial.
El segundo tiempo comenzó con las mismas ganas que el primero, pero con las mismas falencias. Francia buscaba el gol, pero Henry estaba bien controlado por su compañero en el Arsenal, Senderos. Zidane se tiraba muy atrás y debía recorrer muchos metros con el balón. Ribery era intermitente. Y David Trezeguet seguía en el banco… Suiza ya se paraba un poco más atrás y cuidaba mucho más la pelota, sin tanto ritmo, sin explosión. Se esperaba el gol de Francia en alguna pincelada de Henry o de Zidane. O el golpe de contraataque de Suiza. Pero el marcador seguía congelado y la impaciencia se apoderaba de jugadores y simpatizantes.
Lo tuvo Suiza a los 19. Barnetta envió un centro largo, sobre la izquierda desde tres cuartos de cancha. Daniel Gygax entró por el segundo palo y “cabeceó con la cara”. Barthez, con el sol de frente como peor enemigo, salvó con las piernas. Francia se desmoronaba y Suiza se hacía cada vez más fuerte atrás con Senderos y Ludovic Magnin. Raymond Doménech, el entrenador francés, no aguantó más y mandó a otro delantero para la cancha. A los 25, Louis Saha ingresó por Ribery. El partido se pinchaba, Suiza se conformaba con el empate y Francia, sin sorpresa, chocaba una y otra vez con los defensores.
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