FRANCIA PROMETIÓ APOYO A ARGENTINA
No sólo recorrió París y fue recibido con galas en el Palacio del Elíseo. Néstor Kirchner, en su penúltimo día de gira europea, escuchó dos frases de bocas francesas que le dieron una bocanada de oxígeno en la economía. Primero fue el presidente francés, Jacques Chirac: “Las empresas francesas se quedaron en el momento de la crisis; no tenga duda señor Presidente de que se van a quedar en Argentina y van a seguir invirtiendo”, fue el comentario, luego de que surgiera el tema por iniciativa de los anfitriones.
La otra frase la tuvo al mediodía, y fue pronunciada esta vez por el primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin. “Tenemos confianza en la Argentina y por eso los vamos a apoyar en las negociaciones con el FMI, con el resto de los organismos de crédito internacionales, con el Grupo G8 y con la Unión Europea”, fue lo que dijo el influyente funcionario francés.
Fueron las dos audiencias más importantes de una jornada ininterrumpida de encuentros entre los que Kirchner incluyó, por la mañana, una audiencia con los abogados de desaparecidos franceses durante la dictadura militar y otra con el presidente de la empresa de autos franceses Peugeot.
Pero el punto culminante fue la llegada de Kirchner y la primera dama, Cristina Kirchner, al Palacio del Elíseo, donde caminaron entre un enjambre de periodistas y una guardia de soldados franceses con trajes rojos y azules furiosos, más un penacho como una crin de caballo sobre los cascos plateados. La reunión duró una hora y quince minutos, algo más de lo estipulado para este tipo de encuentros.
Sin dudas, el encuentro con el presidente francés tuvo dos ejes fundamentales: la preocupación por la suerte de las empresas francesas en la Argentina y por la situación de las investigaciones sobre desaparecidos franceses durante la última dictadura, una cuestión que llevo a Chirac a mencionar la “irritación de la sociedad francesa por el caso del capitán Alfredo Astiz, que está libre”, dando una nueva señal de que “Francia no olvida”, como señaló hace algunos años el entonces primer ministro Alain Juppe.
Como se preveía, la cuestión económica estuvo varias veces en el centro de la cuestión en la conversación entre Kirchner y Chirac. “Nos preocupa la seguridad jurídica; nos preocupa que hayan bajado las tarifas con la crisis pero también sabemos que se están recuperando y que con ustedes va a haber alta cobrabilidad para nuestras acreencias”, dijo el canciller francés, Dominique De Villepin, dando lugar a la frase de Chirac. El elogio de Kirchner no se hizo esperar, además de reconocer que “la devaluación los había perjudicado” a algunos empresarios franceses.
Acompañaron al Presidente argentino en el Elíseo la primera dama, Cristina Kirchner, y el canciller Rafael Bielsa, el ministro Roberto Lavagna, el titular de la SIDE, Sergio Acevedo; el gobernador de Santa Cruz, Hector Icazuriaga, y el secretario de Política Exterior, Jorge Taiana.
La senadora Kirchner no pasó desapercibida. “Para mí es un honor tener aquí al Poder Ejecutivo y al Legislativo”, dijo Chirac. Y enseguida la primera dama rechazó los dichos del francés: “No, no, no…, yo estoy acá representando al país como la esposa del Presidente de la Nación”, aclaró.
Después, entre la economía y los derechos humanos Kirchner metió un tema que viene ganando espacio entre las herramientas de seducción del Presidente: la oferta de cordero patagónico a sus anfitriones. Mientras Chirac hablaba de la envidia que le daba que su ministro de Finanzas, Francis Mer, viniera a la Argentina el 25 de julio próximo porque iba a comer “esas reses argentinas”, Kirchner respondió que no era imparcial en el tema porque quería invitarlo al glaciar Perito Moreno, adonde quería servirle un cordero patagónico “para que los conozca la Unión Europea”.
Kirchner ya le había ofrecido probar el cordero patagónico al brasileño Lula, precisamente un nombre que Chirac mencionó en tres ocasiones como ejemplo de lo que puede hacer el paulista por su país.
El Presidente insistió con su discurso sobre la corresponsabilidad de los organismos de crédito en la crisis argentina. Más temprano, con Raffarin, había sido más duro: “Las consecuencias de la crisis derrumbaron tres gobiernos en nuestro país, pero los burócratas que la propiciaron siguen en sus lugares”, lanzó Kirchner.
El Presidente y la primera dama tuvieron un final que los llenó de satisfacción. Chirac los acompañó hasta la escalera del Elíseo y abrazó a cada uno, mirando a los fotógrafos y pasándoles el brazo por el hombro. Un instante después, con elegancia francesa, se inclinó y le besó la mano a la esposa del Presidente.
Y eso fue todo. Hoy, desde temprano, el Presidente empezará su último dia de gira europea, en España: allí le esperan más reclamos empresarios y también el fantasma argentino de los desaparecidos.
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