FRANCIA RECLAMA QUE SE EXPULSE A LOS VIOLENTOS DE ORIGEN EXTRANJERO
Con la quema de varios automóviles, Francia sufrió hoy su décimo cuarta noche de violencia callejera, mientras el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, tomó la polémica decisión de expulsar a todo aquel extranjero que haya sido condenado por actos relacionados con esta oleada de vandalismo.
Según un primer balance de la policía, se había registrado la quema de 29 vehículos, ningún herido y cuatro detenciones.
Aunque se trata del mismo número de vehículos quemados que la víspera a la misma hora, no se podían anticipar conclusiones sobre el desarrollo de los disturbios en las próximas horas. En la noche del martes al miércoles, se contabilizaron 617 vehículos quemados, casi la mitad de la anterior.
En Toulouse (suroeste), cuatro coches fueron incendiados hoy a última hora de la tarde y un vehículo quemado fue lanzado contra la verja de un parvulario.
En el distrito XV de París, cuatro jóvenes intentaron prender fuego a una guardería infantil y a una moto, mientras que en Amiens (norte), una de las ciudades donde se ha impuesto el toque de queda para menores en virtud del estado de emergencia decretado la víspera, una tubería de gas fue arrancada.
Mientras, en una localidad de Seine-Saint-Denis, a las afueras de la capital gala y donde empezó la ola de disturbios el pasado día 27, unos 200 manifestantes se manifestaron contra la ola de violencia y el toque de queda (que no fue impuesto en ninguno de los departamentos de la región de París), en un acto convocado por la ultraizquierda y los comunistas.
En Amiens, grupos de izquierda y extrema izquierda llamaron a manifestarse mañana contra el toque de queda.
Hasta ahora, las autoridades de únicamente cinco de los 25 departamentos donde se autorizó a decretar toques de queda lo han llevado a la práctica.
Mientras, crecía la polémica en torno a la decisión del ministro de Interior de expulsar a todo extranjero condenado por haber participado en la violencia callejera.
En la sesión de control al gobierno en la cámara de los diputados, Sarkozy dijo que 120 extranjeros, “no todos en situación irregular”, fueron condenados por haber participado en los disturbios nocturnos, y anunció que pidio a los prefectos que los expulsen sin más dilación de Francia, “incluidos” los legales.
La decisión fue denunciada de inmediato por las asociaciones de derechos humanos, antirracistas y de ayuda a inmigrantes y por la oposición de izquierdas.
Para las asociaciones, esta medida “escandalosa”, “demagógica” y “peligrosa” equivale a la “doble pena”, que el propio Sarkozy había eliminado, y, según la Liga de Derechos Humanos, es además “ilegal” por ser una expulsión “colectiva”.
Por su parte, el Partido Comunista llamó a “las fuerzas democráticas a resistirse a esta deriva autoritaria”, y los Verdes denunciaron una “nueva provocación” por parte del ministro que convierte a los inmigrantes en “un chivo expiatorio fácil”.
Por su parte, un diputado del partido conservador gobernante (UMP) liderado por Sarkozy anunció una proposición de ley para despojar de la nacionalidad francesa a los extranjeros naturalizados culpables de “hechos graves” en la oleada de violencia urbana.
Por su parte, el ministro de Justicia, Pascal Clément, instó a los fiscales a pedir el internamiento en “centros educativos cerrados” de los menores de 16 a 18 años que violen los toques de queda instaurados a raíz del estado de emergencia.
Los mayores que violen las medidas de excepción se exponen, por su parte, a dos meses de cárcel firme o a una multa de 3.750 euros.
Desde el inicio de los disturbios, 173 mayores de edad fueron condenados a penas de prisión firme, y otros 32 a penas sin necesidad cumplimiento o trabajos de carácter social, según un balance de Justicia.
Por otra parte, 281 menores han comparecido ante un juez de menores, 56 de los cuales fueron enviados a prisión preventiva.
Las reticencias a imponer el toque de queda en las zonas difíciles en Francia se manifestaban hoy, mientras remitía el vandalismo y el Gobierno anunciaba que va a expulsar a los extranjeros condenados por haber participado en la ola de violencia.
El escaso uso del toque de queda pone de relieve las reservas suscitadas por el estado de emergencia decretado por el Gobierno conservador de Dominique de Villepin, y que se plasman hoy, en la práctica, con la negativa de numerosos prefectos a hacer uso de él.
El ministro del Interior francés, Nicolás Sarkozy, pidió hoy que todos los extranjeros condenados a raíz de los episodios de violencia que sacuden
Francia desde hace 13 días sean expulsados del país.
“Unos 120 extranjeros, que no están todos en situación irregular, han sido condenados”, informó el funcionario quien pidió que todos ellos “sean expulsados inmediatamente de nuestro territorio nacional, incluidos aquellos que tienen permiso de residencia”, informó la prensa española.
Sarkozy, el personaje más polémico del gobierno de Jacques Chirac, sostiene posiciones extremas respecto a los extranjeros de quien también dijo que habría que “barrerlos como basura”.
La magnitud de los destrozos en los disturbios registrados la pasada noche en Francia fue menor que en la madrugada precedente, con un total de 617 vehículos incendiados, frente a 1.173, indicó Claude Guéant, director de gabinete del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, según informó la agencia EFE.
Antes de la medianoche, el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, ya había hablado de un “descenso bastante sensible” de la violencia urbana.
En ese momento todavía no había entrado en vigencia el toque de queda en varias ciudades decretado por el Gobierno.
El descenso de la violencia fue muy notable en la periferia de París, donde se desencadenaron los disturbios. En el conflictivo departamento de Seine-Saint-Denis se quemaron una veintena de vehículos, cuando en las noches anteriores la cifra no había bajado del centenar.
El jefe adjunto de Le Monde Diplomatique, Moris Lumwan, confirmó que la jornada de anoche “fue más tranquila”.
En declaraciones en Radio 10, Lumwan consideró como “escandalosa” la decisión del gobierno de imponer una ley adoptada durante la guerra de Argelia en 1955 sobre el estado de emergencia.
“Se podría haber evitado tomar esta ley. Fue una provocación”, agregó.
En la localidad de Outreau (norte), unas cien personas tuvieron que ser evacuadas de un edificio de viviendas sociales por el incendio provocado de media docena de automóviles estacionados en el garaje subterráneo.
La disposición gubernamental precisa que el toque de queda puede aplicarse en una parte o en la totalidad del territorio de 25 departamentos, entre los que están los de la región de París, con la capital incluida.
Los prefectos (delegados del Gobierno) también podrán decidir el cierre provisional de salas de espectáculos, comercios de venta de bebidas o espacios de concentración, así como prohibir las reuniones.
Ayer por la tarde hubo manifestaciones en diferentes puntos de Francia para expresar el rechazo a la violencia y a favor de la pacificación de localidades escenario de disturbios promovidas por grupos vecinales y cívicos y respaldadas por los poderes públicos.
En Alemania, Bélgica y Portugal
Al menos ocho vehículos y dos sótanos fueron incendiados anoche en Bruselas, Gante y Amberes, sin que se registraran heridos, según la agencia de noticias Belga.
Un incendio fue provocado en los sótanos de unas viviendas sociales y otro en los bajos de una casa, en distintos barrios de Bruselas, donde varios individuos prendieron fuego a cuatro automóviles, un camión y un montón de basura antes de huir.
En tanto, tres personas fueron detenidas en Bruselas como presuntos responsables del incendio de un coche ocurrido en el centro de la ciudad, señalaron fuentes del Ministerio del Interior belga, que informaron de pequeños incidentes en la capital, en Brujas y en Amberes.
Los detenidos, que han sido puestos a disposición de la Fiscalía, son sospechosos de haber incendiado el vehículo.
Otros diez automóviles fueron incendiados la noche pasada en Berlín y Colonia, que se suman a los registrados en los días pasados tanto en la capital alemana como en Bremen, mientras la policía investiga una posible acción de “imitadores individuales” de los disturbios en Francia.
Dos automóviles fueron incendiados la pasada noche en la localidad de Amadora, cercana a Lisboa y con una numerosa comunidad de inmigrantes, informó hoy a EFE un portavoz de la Policía de Seguridad Pública (PSP) portuguesa.
La fuente señaló que no existen indicios de que se trate de un incidente fortuito, aunque matizó que todavía es pronto para poder establecer una relación entre el suceso en dicha localidad, con gran población de origen africano, y los disturbios que desde hace días se registran en Francia.
Grupos islámicos
Un grupo radical islámico no identificado se congratuló por la revuelta que agita desde hace días algunas zonas de París y animó a que la violencia se extienda a otros países de Europa.
“Los jóvenes de la Resistencia Islámica aplauden los actos de los jóvenes musulmanes a lo largo de Europa, que tienen como objetivo recuperar sus derechos y a izar el estandarte del Islam”, afirmó este grupo en un comunicado publicado hoy, miércoles, por el diario local en lengua francesa l’Orient-Le Jour.
El texto, publicado sin logotipo alguno ni otras referencias, invita a los jóvenes musulmanes de Francia, Bélgica, Alemania y los Países Bajos a proseguir con “la yihad” (guerra santa).
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