FRANCIA SE ENDURECE CON CUBA Y PIDE LIBERAR A LOS PRESOS POLÍTICOS
El debate sobre los derechos humanos en Cuba parece tensar la relación entre La Habana y París. Por primera vez, Francia exigió al gobierno de Fidel Castro que libere a todos los presos políticos en la isla. Fue en una reunión en la capital francesa, durante una visita del canciller cubano, Felipe Pérez Roque, a su par Philippe Douste-Blazy. Se reavivó así la polémica sobre la detención de disidentes, un tema que hace dos años provocó sanciones de la Unión Europea contra el régimen comunista.
“La entrevista trató exclusivamente de la situación de los derechos humanos en Cuba. El ministro Douste-Blazy recordó firmemente nuestras posiciones y exigió la liberación de los prisioneros políticos detenidos en Cuba”, señaló un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores francés, tras el encuentro realizado a última hora del martes. Nunca antes el gobierno de Jacques Chirac había tomado posiciones tan duras con el régimen de Castro.
El canciller cubano recordó por su parte “la posición tradicional de su gobierno sobre este punto. Ambos ministros constataron su desacuerdo”, según el texto.
Pérez Roque estuvo hasta ayer en Francia para participar de la asamblea general de la UNESCO y luego viajó a España para la Cumbre Iberoamericana que se celebra viernes y sábado en Salamanca, a la que Fidel Castro aún no confirmó su asistencia.
Cuando llegó el lunes a París, Pérez Roque fue recibido por un grupo de miembros de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), disfrazados de presidiarios, que le recordaron que 23 periodistas siguen presos en la isla.
Según denunció la Comisión Cubana de Derechos Humanos y de Reconciliación Nacional (CCDHRN), declarada ilegal por el gobierno de Castro, unos 30 disidentes cubanos fueron encarcelados desde julio en La Habana en una “nueva ola de represión”.
El tono del comunicado de la cancillería francesa, inusualmente directo, se interpretó como una muestra del descontento de Francia ante la falta de respuesta de Cuba a la decisión de la UE, en junio, de prorrogar por un año la suspensión de las sanciones contra su régimen.
Esas sanciones se habían aplicado en julio de 2003, en protesta por la detención de 75 disidentes, que fueron condenados a largas penas de prisión, y la ejecución de tres secuestradores de una lancha de pasajeros para viajar furtivamente a Estados Unidos.
En enero de este año La Habana anunció la reanudación de sus contactos diplomáticos con varios países de la UE y liberó a una decena de disidentes encarcelados. Pocos días después, el bloque europeo anunció la “suspensión temporal” de las sanciones.
El llamado del canciller francés a la liberación de los presos políticos en Cuba despertó el debate en la UE sobre qué hacer sobre el régimen de Castro. Según el diario francés Libération, los 25 miembros del bloque están divididos en su postura. De un lado, el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en España, defiende la normalización de los vínculos con La Habana. Del otro, los nuevos miembros de la Unión, especialmente la República Checa y Polonia, reclaman una línea más dura.
Francia, más próxima a la posición de Madrid, mostró su acercamiento al invitar a Pérez Roque a su embajada en La Habana el 14 de julio pasado, para la celebración del aniversario de la Revolución Francesa. Pero, según fuentes del gobierno francés, La Habana no mostró señales de cambios en su política sobre los opositores al régimen.
España también tuvo un roce con Cuba en mayo, luego de que el gobierno de Castro expulsó a una decena de parlamentarios y periodistas europeos que viajaron a la isla para una asamblea de disidentes. Madrid exigió a La Habana una explicación de por qué se obligó a dos ex senadoras del opositor Partido Popular a embarcar de regreso a su país. El ministro de Justicia español, Juan Fernando López Aguilar, dijo entonces que era “un incidente grave y desagradable”.
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