FRENAN EL DETERIORO DE LA CASA DE LA CULTURA
El 19 de enero pasado la empresa Sema Construcciones inició tareas de conservación del edificio la Casa de la Cultura, en procura de detener el progresivo deterioro de este histórico inmueble, ubicado en la esquina de bulevar Gálvez y Güemes.
Desde hace varios meses que cesó todo tipo de actividades debido a los peligros de derrumbes que encerraba la vieja casona, en avanzado estado de degradación. Hasta entonces funcionó administrativamente como Casa de la Cultura, y hasta diciembre de 2002 albergaba en su subsuelo los eventos artísticos de Living 33.
Para evitar un potencial colapso del inmueble, “se adoptó un criterio de preservación hasta tanto se puedan concretar las obras de puesta en valor definitivas”, señalaron el subsecretario de Cultura de la provincia, Arq. Carlos Falco, y Cristina Galetti, del Area de Infraestructura de la cartera.
“Se realizan tareas de consolidación, de empaquetado de la casa, para que cuando arranque la obra definitiva, el edificio no esté peor que ahora”, explicó Falco, quien advirtió que el deterioro de la casona se aceleró en los últimos 3 años debido a varios factores como el paso del tiempo y el escaso mantenimiento, sumados a la injerencia del clima y de los diferentes usos que ha tenido.
Los trabajos contemplan, concretamente, el apuntalamiento del inmueble en los sectores más críticos, donde son visibles las rajaduras de paredes, caída de mampostería y vigas colapsadas. Es evidente que en algún momento se realizaron intervenciones poco recomendables sobre la casa, como echar abajo una pared que sostenía gran parte de la planta noble.
Otra importante tarea se lleva a cabo en el techo, donde se está colocando una cubierta de membrana asfáltica con aluminio para evitar la entrada de lluvia y que continúe el proceso de oxidación de las lozas antiguas hechas con perfiles metálicos y bovedillas catalanas.
Del mismo modo, se colocan cierres impermeabilizantes en las aberturas externas, para evitar que el agua ingrese al interior de la casona, y se aísla la carpintería exterior.
También se apuntalan aberturas del subsuelo, se rellenan grietas, se extraen escombros, elementos sueltos y suciedad, y se realiza el acopio de muebles y objetos recuperables, así como el desmalezamiento de muros.
La intervención contempla, además, el destape de cañerías, la extracción de cables eléctricos en mal estado, pintura interior a la cal donde corresponda, y otros trabajos menores.
INVERSIÓN DE $ 80 MIL
La consolidación del inmueble demandará un monto total de 80 mil pesos, y fue encarada por el gobierno de la provincia, a través de la Secretaría de Cultura y de la Dirección Provincial de Construcciones y Equipamiento Social (Dipces).
Falco señaló que se efectúa en un todo de acuerdo con las sugerencias que realizaran en su momento la Comisión Municipal de Defensa del Patrimonio, y la Asociación de Amigos de la Casa de la Cultura.
El funcionario advirtió que, mientras tanto, se aguarda el informe técnico del Cecovi (organismo de la UTN) que está haciendo un estudio estructural y de suelos para que, con posterioridad al mismo, se realicen los ajustes definitivos en el proyecto de intervención sobre la casa. Ese plan de puesta en valor está en manos de la Dipces.
USO MÁS TRANQUILO
El arquitecto Falco no arriesgó cuál podría ser a futuro el destino de la casona, una vez recuperada. “Nos conformaríamos con que siga en pie como testimonio de la arquitectura misma”, dijo.
A su entender “tendría que tener un uso más tranquilo, una especie de museo de sitio, con mobiliario de época, sin tanto movimiento administrativo ni de cultura activa. Así se podría conservar a futuro esta construcción doméstica de principios de siglo que es un ejemplo tipológico único en la ciudad”, arriesgó el especialista.
Valor patrimonial
La casona ubicada en bulevar Gálvez y Güemes forma parte del inventario del patrimonio histórico arquitectónico de la ciudad. Su construcción data de 1910 y fue edificada como residencia particular de Manuel Luciano Leiva, hijo de Luciano Leiva quien fuera gobernador de Santa Fe.
Responde a la tipología residencial del petit hotel y a los cánones del eclecticismo francés. Sus vitraux, pisos de madera y mármol, cielos rasos moldurados y revestimientos interiores le otorgan valor a su calidad constructiva y originalidad, por lo que se convierte en un ejemplo único de los gustos de la clase alta santafesina de principios de siglo.
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