Frustrado desalojo de los campos cercanos a Gato Colorado
El juez Federico Nicola brindó detalles del reciente operativo que implicó una considerable cantidad de efectivos policiales. La negativa de los 30 usurpadores fue categórica.
Los terrenos comprados por Juan Carlos Adrover, ubicados en las cercanías de Gato Colorado, continúan en el centro del debate. Esta mañana, el juez Federico Nicola dio cuenta del intenso operativo policial realizado a los efectos de desalojar a los 30 usurpadores de los campos. “Normalmente, cuando recibo un oficio se me da la orden de allanamiento, la autorización para hacer uso de la fuerza pública y, todo, con la debida moderación. Como son gente que está armada, sí o sí hay que ir acompañado por la guardia rural, la policía de la provincia. En definitiva, las fuerzas armadas de la democracia”, adujo en contacto con Cero KM (Radio Eme, de lunes a viernes de 9 a 13).
El oficio en cuestión data del 8 de mayo pasado y se cumplió el 21 de septiembre pasado. “Tuve que pedir que personal policial me acompañara. Esta vez se me mandó una enorme cantidad de personal policial, de las TOE, del GOE de Rafaela y un grupo de la ciudad de Santa Fe y muchísimos policías de la zona. Todo el mundo armado –remarcó el juez–“. Al llegar al lugar, las autoridades se encontraron con 22 personas mayores de edad y periodistas. “Luego de una innumerable cantidad de insultos hacia mi persona, hacia el senador departamental, hacia el secretario de Seguridad, logré leer el oficio y solicité el desalojo”, narró Nicola. Ante la negativa de los allí presentes, el magistrado le ordenó al jefe de Policía que se utilizara la fuerza pública. Sin embargo, “el oficial entendió que no se podía llevar adelante la medida por la fuerza porque las personas que estaban ahí decían que iban a resistir hasta la muerte, hasta las últimas consecuencias y manejaba todo el abogado de ellos que incitaba por medio de la violencia ese lugar”, precisó.
Posteriormente, el jefe de Policía consideró que no se podía realizar el operativo por la fuerza y sin armas, de modo que no se pudo efectivizar la medida de desalojo. Por lo demás, “de ambos lados se filmaban, “o sea, la garantía del respeto a la ley era irrestricto del lado nuestro, del lado de la Justicia y del Poder Ejecutivo; no así del otro lado, porque se insultaba, se arengaba y todo lo demás”, sintetizó Nicola.
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