FUE DETENIDO EL AGENTE DE INTELIGENCIA ACUSADO DE TIRAR UNA GRANADA CONTRA EL CYBER DE TONIOLLI
El juez de instrucción Osvaldo Barbero ordenó ayer la detención de un miembro activo del Servicio de Inteligencia del Segundo Cuerpo de Ejército, en el marco de la investigación por uno de los atentados que sufriera el militante de HIJOS Eduardo Toniolli, en la que quedó como imputado. El hecho ocurrió la madrugada del 6 de noviembre, cuando arrojaron una granada de fabricación militar contra el cristal del cyber de Mitre 1187, propiedad del joven que además es uno de los querellantes en la reabierta Causa Quinta de Funes. La detención se produjo en el Batallón de Comunicaciones 121, de Lamadrid y Ayacucho, que fue allanado por las Tropas de Operaciones Especiales, al igual que el edificio del Comando del Segundo Cuerpo, de Sarmiento al 1300. Los investigadores llegaron al detenido por un testigo que identificó a una motocicleta la noche del atentado. Se trata de un Yamaha Virago 125 cc, que fue individualizada por su patente CCB 230. El detenido es el sargento Fernando Conrado Carabajal, de 30 años, nacido en la provincia de Salta, quien presta servicios en el Departamento de Inteligencia del Segundo Cuerpo de Ejército desde hace un año. El juez Barbero piensa indagarlo hoy por “amenazas coactivas y daño”, delito que es excarcelable. En tanto el ministro de Defensa José Pampuro recibe hoy a una delegación de HIJOS, entre los que se encuentran varios rosarinos.
El local de Toniolli fue atacado en tres oportunidades desde la reapertura de la Causa Quinta de Funes, en la que se investiga la desaparición entre otros de su padre que lleva su mismo nombre. Eduardo es hijo de Alicia Gutiérrez, diputada nacional del ARI.
El hecho había ocurrido alrededor de las 5.30 y fue descubierto por la policía, quien dejó constancia a través de una nota a un comercio lindero con el local atacado. Toniolli se anotició recién a las 8 de la mañana cuando un socio concurrió a abrir el local. El militante de HIJOS asentó entonces la denuncia ante la seccional 2ª de policía donde fue recibido por el comisario Hugo Toledo, y rato después por el juez de instrucción de 13ª nominación Osvaldo Barbero quien dirigió al investigación.
En el marco de esta pesquisa es que el se consiguió el testimonio de una persona que ese día vio “a un hombre caminar frente al local de Mitre 1187”, y arrojar algo contra el vidrio que lo hizo estallar. “El hombre se desplazó luego hasta la esquina de Mitre y Mendoza y abordó una moto”, cuya patente recordó ante el juez de instrucción. Se trata de la matrícula que pertenece a la Yamaha 125 incautada ayer en el marco del allanamiento al Batallón de la zona sur.
Como nota al margen bien vale destacar que la patente del rodado secuestrada es CCB 230, está radicada en la provincia de Salta, y figura a nombre de Carabajal. Sin embargo la segunda letra de la matrícula apareció dudosa en un momento y también se buscó una chapa CGB 230, que curiosamente pertenece a la Gendarmería Nacional, delegación Buenos Aires.
En cuanto a los allanamientos bien vale un detalle, porque no es común que un grupo de policías proceda en estas condiciones, y mucho menos para detener a un miembro activo de la fuerza. Lo cierto es que los efectivos de las TOE llegaron bien temprano al Batallón de calle Lamadrid, en dos vehículos sin identificación policial y luciendo pulcros trajes.
Los responsables de las TOE llegaron a la guarnición militar y luego de intercambiar los saludos de rigor, sacaron a relucir la orden judicial que detallada y minuciosamente ordenaba la requisa de material explosivo similar a la utilizada en el atentado. Es decir una granada de Fabricaciones Militares que databa de 1976.
Las tropas de elite también buscaron documentación que pueda servir a la causa, como libros donde figuraban horarios de salida y entrada del personal, habida cuenta que Carabajal habita en el propio batallón militar, así como documentos sobre su actividad y la de su división, es decir de Inteligencia.
El pico de tensión se vivió cuando un grupo de efectivos de las TOE ingresó a las oficinas de esta división comandada por un militar de apellido Cánepa, otrora jefe de la Casa Militar en tiempos de Carlos Saúl Menem. Cánepa demostró, al igual que sus superiores, colaboración para con los investigadores, luego de varias llamadas en las que el apellido que se mencionaba no eran otro que el de Brinzoni. En este caso el general del II Cuerpo, Roberto Brinzoni, hermano del ex comandante de la fuerza Ricardo Brinzoni, que fue pasado a retiro por el presidente Néstor Kirchner al asumir su cargo, el 25 de mayo último. Pero los agentes de inteligencia vernáculos se pusieron extremadamente nerviosos cuando los policías rosarinos humearon entre la documentación con la que trabajan a diario y que no es otro que informes de inteligencia. Obviamente en ninguno de los papers militares se adelantaba la posibilidad de que uno de los suyos fuera detenido.
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