FUE EJECUTADO UN ASESINO CONVICTO QUE HABÍA SIDO PROPUESTO PARA EL NOVEL DE LA PAZ
Después de que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, rechazara los pedidos de clemencia y de que la Corte Suprema de ese estado norteamericano se declarara prescindente del caso, el asesino convicto Stanley Tookie Williams fue ejecutado con una inyección letal.
El perdón de Schwarzenegger era la última esperanza para el ex jefe pandillero, condenado por cuatro asesinatos en robo y convertido en un apóstol de la no violencia que fue postulado incluso para Nobel de la paz. Pero a último momento el gobernador le negó el perdón (Edición impresa) con el que podría haber cambiado la pena capital por cadena perpetua en un caso muy seguido por los medios de comunicación y que reabrió el debate en EE.UU. sobre lo que muchos consideran un acto de barbarie.
Williams, cuya controvertida figura incluía también la profesión de escritor de libros para chicos que comenzó en prisión, recibió una inyección letal en los primeros minutos de hoy (en California, poco después de las 5:00 en Argentina) en la penitenciaría de San Quintin, al norte de San Francisco, donde pasó casi la mitad de su vida en el corredor de la muerte.
En 1971 fue uno de los fundadores de la pandilla los “Crips”, una de las más famosas de Los Angeles. Fue condenado a la pena capital en 1981 por el homicidio de cuatro personas, pero siempre se declaró inocente. Tras su encarcelamiento renegó de su pasado, escribió libros en los que aconseja a los niños evitar las pandillas y el crimen y promovió la no violencia.
Según informó un portavoz de la prisión, el detenido rechazó la célebre última cena y la compañía de un consejero espiritual y aunque inicialmente no quería que ningún allegado estuviese presente en su ejecución, finalmente tuvo cinco testigos: la editora de sus libros, Barbara Becnel, y cuatro miembros de su equipo legal.
El condenado fue declarado muerto a las 5:35 de Argentina. Al darse a conocer la noticia, miles de personas que se habían congregado en el exterior de la prisión expresaron su descontento. “Ha terminado pero no ha terminado”, les dijo el reverendo Jesse Jackson, un defensor de Williams.
Este contenido no está abierto a comentarios

