FUE MASIVA LA MOVILIZACIÓN EN CONTRA DEL JUICIO POLÍTICO A IBARRA
Una multitudinaria manifestación de apoyo a la continuidad de Aníbal Ibarra marcó ayer el pico de la contraofensiva lanzada por el suspendido jefe de Gobierno porteño, en oposición al juicio político que ordenó instruirle la Legislatura por el caso Cromañón.
“No permitamos que se manipule el dolor”, afirmó Ibarra, cuando asomó al final del acto en el escenario montado en plena Avenida de Mayo, frente a la Jefatura de Gobierno. Los oradores que lo precedieron —todos de sectores sociales, ninguno del ambiente político— coincidieron en reclamar justicia para las 194 muertes ocurridas en el boliche de Once y en repudiar la decisión de los legisladores de acusar a Ibarra por esa tragedia.
Entre columnas movilizadas por entidades relacionadas con el Gobierno de la Ciudad y presencias espontáneas, más de 12 mil personas —que se apiñaron a lo largo de cinco cuadras— concurrieron al acto. “Ibarra no se va” fue el coro que más sonó, al ritmo de tambores. Unos cuantos portaban pancartas de confección artesanal con leyendas que traducían ese apoyo o se manifestaban contra la votación de la Legislatura. El lema central presidía el escenario: “Junto a Ibarra. Por la defensa de nuestros valores”.
Apenas trepó al escenario, el mandatario suspendido se abrazó emotivamente con tres padres de víctimas de Cromañón que acababan de darle su respaldo, al cerrar la lista de oradores del programa original. Ibarra entonó junto a ellos el Himno Nacional, interpretado en el piano por Lito Vitale, y formuló una breve arenga fuera de libreto.
De hecho, Ibarra no confirmó anticipadamente que iría y en el comienzo del acto permaneció en las inmediaciones, hasta que le avisaron por celular que la convocatoria alcanzaba una magnitud que justificaba su presencia.
Agradeció el aliento de los asistentes y dijo que representan a “los que se comprometen con la democracia”. Enseguida remarcó: “Esto es lo importante, porque a nadie le gusta que le tuerzan el voto a la sociedad”. Un incidente protagonizado por un joven opositor ubicado en la primera fila del vallado lo interrumpió (ver “Un incidente…”).
La mayoría de los que hablaron en favor de Ibarra eran padres de jóvenes muertos trágicamente. Una manera de contraponer sus mensajes al de la mayoría de los familiares de las víctimas de Cromañón, que fueron la punta de lanza de la acusación a Ibarra.
Los tres padres del caso Cromañón que ayer compartieron la tribuna les pegaron duro a los 30 legisladores que aprobaron el juicio político. Juan Carlos Santillán y Gladys Coronel los acusaron de “usar políticamente” a los familiares de las víctimas. En tanto que Nancy Palma, más filosa, los calificó de “vendepatria”.
Antes, la coordinadora del comedor Los Carasucias, Mónica Carranza, había afirmado que los legisladores usaron a los familiares “como títeres”. Y el presidente de Nueva Chicago, Tito Guerra, los tildó de “impresentables”.
Fue encendida la defensa de Ibarra que hicieron las madres de dos jóvenes asesinados por policías: Angela Matassa (su hijo cayó en el triple crimen de Floresta) y Miriam Medina, madre de Sebastián Bordón.
También desfilaron sobre el escenario dos madres de desaparecidos en la última dictadura militar. Vera Jarach y Aidé García Gastelo destacaron la trayectoria de Ibarra en defensa de los derechos humanos, tanto desde su función de fiscal como en su posterior carrera política.
Las dos mujeres pertenecen a entidades de derechos humanos, pero ninguna de ellas adhirió formalmente al acto. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, anticipó que no lo harían para que no se interprete como “un gesto de campaña”.
En cambio, en el escenario formaron fila varias personalidades de la cultura. Entre ellos el plástico León Ferrari y los actores Jorge Rivera López, Arturo Bonín, Claudio Gallardou y Pablo Brichta. Los políticos se quedaron abajo, en una especia de “patio VIP”. Llegaron los diputados nacionales Francisco “Barba” Gutiérrez y Silvana Giúdici, además de varios legisladores porteños leales a Ibarra. Pero nadie cercano a la Casa Rosada dijo presente.
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