FUERON INAUGURADOS LOS JUEGOS PARALÍMPICOS
Al comienzo, unos 150 niños vestidos con capas de color marrón trajeron la sabiduría y la modernidad y ellos recibieron la luz del roble, árbol colocado en el centro del estadio, que representa las horas de enseñanza de Hipócrates, padre de la Medicina, en el año 420 a de JC. en la isla griega de Kos, a su discípulos.
El roble del estadio, de 26 metros de alto y 23 de ancho que pesa 35 toneladas, fue hecho de plástico confeccionado por ocho escultores durante dos semanas, con 195.000 hojas.
Las delegaciones deportivas desfilaron por el estadio, encabezadas por una voluntaria vestida, cada una con un traje blanco diferente de diversas capas, haciendo las veces de una cascada, acompañadas de un interprete de lenguaje sordomudo que indica el país, quienes pese a que no escuchan los sones de los tambores, sentían las vibraciones y el ritmo a medida que avanzaban, en una ceremonia en la que estuvieron presentes el presidente del Comité Olímpico (COI), el belga Jacques Rogge; y el presidente honorario del COI, el español Juan Antonio Samaranch.
La presidenta del Comité Organizador para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Atenas 2004, Gianna Angelopoulos, se dirigió a continuación al público y declaró: “acogemos los valores que resaltan los Juegos y a los atletas que vienen de todos los puntos del mundo y que son los embajadores de esos valores (la fuerza, la belleza, la diversidad, la fraternidad)”.
“Ustedes encarnan lo mejor de cada uno de nosotros, la aspiración espiritual que nos lleva a alcanzar nuestros sueños para cumplir aquello que algunos consideran imposible”, dice la presidenta.
Prometió que “después de los Juegos, Atenas será una capital más adaptada a las necesidades de sus habitantes y les estamos agradecidos por habernos abierto el camino”.
El presidente del Comité Paralímpico Internacional, Phil Craven, en su silla de ruedas, destacó a su vez que en estos Juegos, 3.840 atletas minusválidos de 136 naciones -quince de ellas por primera vez- han acudido a Atenas para que sean reconocidos por el público y por el mundo entero en una ceremonia que constituye un tributo a esos héroes y a la pasión por el deporte paralímpico.
La bandera paralímpica dio la vuelta del estadio en manos de ocho atletas paralímpicos bajo los sonidos del himno interpretado por el instrumento musical santuri y fue izada en el mástil del estadio antes de pronunciarse del juramento paralímpico.
Magma, agua, tierra, aire y sol estuvieron representados en la magnífica ceremonia, en la que particiaron 250 bailarines que ensayaron durante 268 horas, utilizando 2.600 uniformes, 19 kilómetros de tela, 60 maquilladores y 96 músicos
Ocho atletas paralímpicos recibieron la llama paralímpica que ha recorrido la cuenca capitalina desde el pasado 9 de septiembre y le dieron vuelta por el estadio hasta que llegaron al extremo opuesto del pebetero en donde el último relevista, el atleta paralímpico griego Yorgos Toptsis, levantó la antorcha y activó unos fueegos artificiales que como un cometa encendieron al pebetero.
El pebetero fue diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava de 31 metros de largo y 4,7 de circunferencia, que se encuentra suspendido en dos brazos y mantiene la llama a 6.5 metros de altura.
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