FUERTE APUESTA EN FAVOR DE LA NIÑEZ MARGINADA
“La marginalidad es el resultado final del subdesarrollo, donde el niño sufre el mayor impacto y paga las consecuencias de una pobreza extrema”, enfatizó el padre Atilio Rosso del Movimiento Los sin Techo, al lanzar el Programa de Desarrollo Integral de la Infancia Marginada que prevé llevar adelante durante el quinquenio 2005 – 2010.
Esta estrategia integral a favor de la niñez marginada de la ciudad de Santa Fe tiene como meta apoyar la salud y la educación de cada niño que nazca en los barrios donde trabaja el movimiento en el período que va desde su concepción hasta los cuatro años, a sus hermanos en edad escolar y a sus padres. El trabajo estará enfocado en tres áreas: educación inicial (jardines materno-infantiles y pre-escolares); salud y recuperación nutricional.
Según se informó desde la institución, cada año nacen en la marginalidad de Santa Fe 2.800 niños, casi la mitad del total de nacimientos de la ciudad.
El sacerdote dijo además que la marginalidad “está sustentada en la falta de una legislación familiar, de salud, del analfabetismo, la ausencia de una inserción digna en el mundo del trabajo, la falta de capacitación, el escaso saneamiento ambiental y la promiscuidad”.
Ante la presencia del cónsul de España en Rosario, Juan Alvarez Gortari y Ramos, y del vicecónsul en Santa Fe, Gustavo Cueto García, Rosso agradeció el apoyo de la agencia Sotermun (Solidaridad para el Tercer Mundo) de ese país por el apoyo financiero que brindará para concretar este proyecto y otros tantos ya ejecutados.
Salud para la familia
Carlos Parola, ex titular de la cartera de Salud durante parte del segundo gobierno de Carlos Reutemann, aportará su experiencia para coordinar el área de Salud, desde donde hace tiempo se viene llevando una importante tarea en favor de mejorar la atención sanitaria de los más pobres.
En términos generales, se pretende brindar un servicio médico preventivo a las familias de los niños que concurren a los jardines; que las embarazadas reciban controles médicos periódicos, exámenes ecográficos y bioquímicos; y que los padres puedan acceder a un control médico que abarque examen clínico, radiografía de tórax, análisis de sangre y orina, a la vez que se les confecciona una carpeta médica.
En cuanto a la salud infantil específicamente, cada niño beneficiario directo del programa recibirá controles médicos periódicos durante su permanencia en el proyecto, evaluando su desarrollo físico y nutricional.
Herramientas para el futuro
Para procurar la recuperación nutricional de los chicos menores de cuatro años con muy bajo peso o desnutridos, se brindarán acciones de estimulación y de refuerzo alimentario. Parola explicó que “a través de una merienda reforzada se les dará un suplemento alimenticio de unas 600 kilocalorías”.
Sobre la base de la vasta experiencia de trabajo en el sector, desde el movimiento, advirtieron que “los niños marginados en edad escolar tienen menores niveles de desarrollo intelectual” debido a “las malas condiciones sanitarias y nutricionales en la primera infancia”.
En lo que respecta al área educativa, los pequeños participantes del proyecto recibirán apoyo y estimulación con soporte informático, por lo que cada jardín y preescolar estará equipado con computadoras.
Metas a cumplir
Los objetivos de la propuesta incluyen:
Fortalecer el funcionamiento de 13 jardines materno infantiles. Dotarlos con material didáctico y educativo para mejorar el aprendizaje y la estimulación de los niños.
Brindar a cada niño asistente al programa un servicio de atención primaria de la salud.
Contribuir a erradicar la situación de violencia familiar y maltrato de los niños.
Ejecución de talleres, jornadas y campañas que promuevan los derechos de las niñas y niños en el marco de la educación integral para el desarrollo humano.
Contexto
El proyecto se desarrollará en la zona de Santa Fe donde un conjunto de de barrios comparten un misma realidad, que es la situación de pobreza o extrema pobreza. Allí, el 40 % de la población adulta es analfabeta funcional; cada año nacen 2.800 niños; cada familia tiene un promedio de cuatro hijos; sólo el 10 % concurre a jardines materno-infantiles; el 70 % de las familias no tiene trabajo o vive de empleos precarios.
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